ORIENTACIONES SOBRE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS CELIACOS

Por la importancia del problema, de la enfermedad misma y también de su incidencia en la practica sacramental, me permito recordar y resumir las orientaciones que se han visto afectadas por esta cuestión y la respuesta que desde la Iglesia se ha dado al tema:

  1. La enfermedad celíaca:

Es una enfermedad crónica consistente en una intolerancia permanente al gluten, proteína presente en el trigo y en otros cereales. La ingestión de esta proteína puede causar trastornos importantes e irreparables en el enfermo.

Esta patología, de la que se detectan cada vez más casos en España, también algunos en nuestra diócesis, afecta a la vida eucarística de los enfermos cristianos, dado que el gluten, aunque sea en una cantidad mínima, es necesario para la validez de la Eucaristía.

2. Ante todo:

a) Es necesario un especial esfuerzo por parte de los sacerdotes para conocer la existencia y peculiaridad de esta patología y un verdadero interés para conocer cada vez mejor a los fieles enfermos de su comunidad, que la padecen.

b) Así mismo, una actitud de sincera acogida de comprensión amorosa, ejerciendo una especial sensibilidad pastoral ante estos enfermos, especialmente en el caso de los niños facilitándoles el acceso a la Comunión, ya que también a ellos dice el Señor: “Tomad y comed, todos de él”.

3. En cuanto a la materia, conviene saber:

a) Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía, ya que este elemento es considerado esencial para la panificación. No son válidas igualmente, las confeccionadas con harina de maíz o de otra materia no sea harina de trigo.

b) No obstante, son materia válida para la Eucaristía aquellas hostias, con una mínima cantidad de gluten, que no añadan sustancias extrañas, ni que recurran a procedimientos que desnaturalicen el pan.

c) Diferentes asociaciones de celíacos han investigado y han hallado soluciones en la confección de hostias con almidón de trigo, con una mínima cantidad de gluten, que permiten la panificación sin que perjudique la salud de los enfermos y fueron aceptados por la Santa Sede

d) Cuando no sea posible la Comunión con este pan, bien por no disponer de él o bien por intolerancia absoluta al gluten por parte del enfermo, se ha de facilitar al celíaco la comunión bajo la sola especie del vino, teniendo en cuenta las advertencias que se dirán más adelante.

4. Acercándose a la Comunión:

a) Bastará que la persona que padece la enfermedad, o los padres o familiares en el caso de un niño, informen previamente al párroco o al ministro de la Eucaristía acerca de su enfermedad y el deseo de comulgar.

b) El párroco dialogará sobre la forma más adecuada de recibir la Comunión, de acuerdo con lo permitido por la Iglesia, y la facilitará al enfermo.

c) Todo esto, especialmente en el caso de los niños y en las misas celebradas con ellos, se debe hacer con la máxima naturalidad y procurando que el niño celíaco se sienta respetado y apreciado por los demás niños.

5. Algunas precauciones importantes:

A) Antes de la celebración:

a) Las formas especiales, con poco contenido de gluten, han de ser preparadas por el sacerdote o encargado, antes de tocar las hostias normales y deben colocarse en una píxide cerrada, fácilmente reconocible, para evitar toda confusión y cualquier contacto con las hostias comunes.

B) Durante la celebración:

  1. b) El ministro de la comunión, antes de darla al enfermo celíaco, deberá lavarse bien las manos, si han tenido contacto anterior con las hostias normales.
  2. c) Cuando se opte por la comunión bajo la especie del vino, se ha de preparar un segundo cáliz, que no haya tenido contacto con alguna partícula de pan y en el cual la única materia consagrada sea el vino.
  3. d) Sobre ese cáliz, por tanto, no se partirá el pan eucarístico ni se introducirá fragmento alguno de hostia común.
  4. e) Igualmente, se ha de preparar un purificador distinto para uso exclusivo del enfermo celíaco.
  5. f) Cuando sea necesario guardar estas hostias especiales para la posterior distribución a los enfermos o ancianos celíacos, si los hubiere, se conservará en el Sagrario una píxide cerrada y fácilmente reconocible, para evitar todo error.

SI ALGUNO NECESITAIS ALGUNA DE ESTAS CONSIDERACIONES, POR FAVOR PONEROS EN CONTACTO CONMIGO.       

RAÚL GARCÍA

VUESTRO PÁRROCO

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