Llegados a una edad…

LLegados a una edad,y no hablo de ser muy muy mayores,nos aferramos demasiado a las cosas materiales, amamos lo que puede comprar el dinero poniendo nuestra felicidad en ello, trabajamos para conseguir dinero,para comprar cosas que harán que ahorremos tiempo para poder seguir trabajando para seguir ganando dinero que seguiremos gastando en cosas que no llenan nuestra vida.

El rey dinero a muchos nos esclaviza sin darnos cuenta. Ni que decir tiene que es necesario,por supuesto,pero como todo, en su justa medida, porque hasta las cosas buenas se vuelven malas cuando se abusa de ellas.

Lo que realmente tiene valor son las cosas que no se pueden comprar con dinero: un paseo con alguien que quieres, una cena de bocata a orillas del mar, una puesta de sol, el amanecer, las risas de las personas que queremos, familiares, amigos….. un abrazo, un beso sincero, una buena conversación sentados en un parque…. tantas y tantas cosas…..

Y lo más valioso de todo es y será siempre el Amor de Dios. Un amor gratuito y grandioso, del que debemos llenarnos siempre para poder darlo a los demás.

 

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