¿Qué pasaría si… No respetamos el primer mandamiento?

El primer mandamiento dice: “Yo soy el Señor tu Dios. Amarás a Dios sobre todas las cosas” ¿Qué pasaría si no lo respetamos? Pasaría que el ser humano inconscientemente o menos, tomaría un dios alternativo, un falso dios. Puede ser el dinero, el poder o uno mismo porque el ser humano no puede quedarse sin un dios. Lo necesita como el aire que respira. Pero si rechaza el verdadero, va a tomar uno falso y es lo que pasa hoy en día con las consecuencias nefastas que esta decisión conlleva. Los dictadores como Maduro y compañía, nacen del haber rechazado a Dios. Los médicos que practican la eutanasia que están asesinando un montón de gente inocente en Bélgica, Holanda y también en Inglaterra (con el caso del bebé que quieren matar para que no “sufra”), son las consecuencia de haber puesto en el lugar del Verdadero Dios a un falso dios. Y como que estas personas viven en una fantasía que ellos mismos se han construido, se cuentan a sí mismo varias escusas para justificar sus atrocidades. Maduro cuenta a sí mismo que lo hace para el “bien” de Venezuela y los médicos eutanásicos se dicen a sí mismos que la “buena muerte hace digna a la persona” así que el niño “no sufre”.  Ya he conocidos personas con grandes enfermedades, que eran absolutamente contentas de poder vivir porque AMAN Y SON AMADAS.  Matar a una persona para que “no sufra” quiere decir ODIAR A LA VIDA Y A LA PERSONA porque SE LE IMPIDE PODER AMAR y ser amada. Estos “médicos” y todos los como ellos, son incapaces de empatizarse con la persona, incapaces de amarla con todas sus enfermedades.  El verdadero amor trasciende la “perfección” de la persona. El verdadero amor es profundo. Ama aún más al débil y al enfermo precisamente porque son frágiles y necesitan AMOR. ¿Qué es el ser humano si no es capaz de probar amor? ¡Se convierte en un MONSTRUO! Y ahora que tenemos un nivel de tecnología cada vez más sofisticado, podemos ya dar la vista a los ciegos y el sonido a los sordos. Así que no hay ninguna escusa para la eutanasia. Nos estamos destruyendo cobardemente uno a los otros y no nos damos cuenta que es exactamente lo que quiere nuestro antiguo enemigo, el diablo. Las consecuencias de elegir a un falso dios, que la mayoría de las veces es nuestro propio ego, son todas las acciones nefastas y nazistas que están despertando en nuestra enferma época. Los nazis de Hitler actuaban en la misma forma. Debemos orar muchísimo porque muchos serán aquellos que no se salvarán de la Justicia de Dios.

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