Las palabras

¡Qué importantes son las palabras! Aquellas que nos hacen posible la comunicación y el entendimiento, esas que nos han permitido conocer tantas cosas, esas que han traído hasta nuestros días ciencia, arte , cultura , descubrimientos y cómo no, la presencia de Dios. La palabra es un don maravilloso aplicado a cualquier campo.
Decía San Pedro Poveda que “creer bien y enmudecer no es posible”.

Pero a la vez la palabra puede ser un arma. Cuántas veces nos precipitamos con ellas en nuestros juicios, contra algo o alguien, sin pensar siquiera en que la actitud del otro responde a algo.

Cuántas veces nos equivocamos, precisamente por juzgar. Estamos envueltos en ese halo de imperfección que nos acompaña desde que nacemos y nos determina como hijos de Dios, cada uno a su modo y manera, libres por la gracia de Dios , e imperfectos a su vez por Ella.

Sin embargo, ser conscientes de esa imperfección y en el uso de las palabras incluido , nos empuja a mejorar. Es curioso, pero estando escribiendo esto, me han “aporreado” el timbre….

”Qué prisas” he pensado mientras me dirigía a la puerta y al abrir me he encontrado con un señor, sordomudo, intentando hacerme entender que vendía unas participaciones de una federación de deportes para sordos….

Y, después de haberse marchado, sonriendo y haciendo esfuerzos por emitir unos sonidos que yo he interpretado como “gracias”, he sonreído igualmente , hacia el Señor, pensando quizás en ese guiño que me hacía.

Que sí, las palabras son importantes y hacer buen uso de ellas igualmente, tal y como decía el mismo Pedro Poveda hay que “callar a tiempo y hablar con oportunidad”, pero a la vez he pensado, cuántas veces empleamos las palabras, esas que nos salen con tanta facilidad para no decir nada y cuántas personas hay que transmiten mucho más y mucho mejor, sin poderlas decir.

LP

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