Áre Liturgia – El Santo de la Semana + Ciclo de las Lecturas

La iconografía

Se llama iconografía o atributos de los santos a una serie de rasgos físicos o elementos, que acompañan habitualmente a muchas de las representaciones de los santos y nos ayudan a saber cosas sobre ellos. Se empezaron a utilizar en la Edad Media para que la población que no sabía leer supiera quién estaba representado en las imágenes. Enumeramos los atributos más habituales..

Báculo de abad: acompaña a los abades y abadesas santos.

Báculo pastoral y mitra: identifica a los obispos santos.

Libro: evangelistas y doctores de la Iglesia.

Dragón: si se encuentra bajo los pies, simboliza la victoria sobre los paganos y los herejes; también simboliza el demonio.

Bandera: santos de origen noble.

Cáliz: acompaña a las imágenes de los sacerdotes.

Maqueta de iglesia: simboliza a los donadores de las iglesias.

Cruz: acompaña a los seguidores religiosos, y a los miembros de una orden.

Corona: implica la descendencia noble o la recompensa divina, también a mártires virginales.

Lanza: acompaña a los soldados santos.

Azucena o lirio: simboliza virginidad.

Palma o rama de palmera: simboliza la victoria sobre el mundo y la carne, por el martirio.

Báculo, bolsa y sombrero: accesorios de los peregrinos.

Globo imperial: representa a los reyes santos.

Rosario: simboliza la devoción a María.

Espada: acompaña a los caballeros santos y a los decapitados.

Calavera: símbolo de los penitentes y ermitaños.

Cetro: acompaña a los emperadores y reyes santos.

Hábito y tonsura: santos de órdenes religiosas.

Paloma: simboliza el Espíritu Santo.


Tiempo Ordinario – Ciclo de las Lecturas

En este largo espacio de treinta y cuatro semanas, se acompaña a Jesús en su vida pública, desde el Bautismo en el Jordán hasta las vísperas de la Pasión con Jerusalén;

ello se hace tanto en los domingos como en los días de entre semana, con dos criterios diferentes: en estos últimos hay una sola serie de lecturas tomadas de los tres evangelios “sinópticos” (Mateo, Marcos y Lucas), precedidas de lecturas y salmos organizadas en dos series para los años pares e impares.

Para los domingos ordinarios, el leccionario contiene tres versiones de la vida pública de Jesús (conforme a los “sinópticos”) en tres años, llamados respectivamente A (según Mt) , B (según Mc) y C (según Lc). La renovación litúrgica deseada por el Concilio Vaticano II aporta esta mayor riqueza de textos, de modo que se sirva con mayor abundancia la mesa de la Palabra de Dios; anteriormente solo había un ciclo para los domingos y no había lecturas para los días normales. LITURGIA

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