La Cuaresma: el apoteosis del Amor de Dios

El Amor de Dios es el tema principal de las reflexiones de la Cuaresma, tomando en cuenta que la Cuaresma nos permite profundizar en el significado de nuestra vida, nuestra relación con Dios y con los demás.

Por Amor al ser humano Dios preparó el Pueblo de Israel para que sea Santo en un Camino que lo condujo al nacimiento de María Virgen, nacida sin pecado original porque elegida para ser la madre de Dios.

Por Amor al ser humano Dios vino al mundo en la única forma en que podía no dañar a nadie, y al mismo tiempo, en la manera más perfecta que ha pensado para el ser humano: en un niño.

Por Amor al ser humano Dios-Jesús nos enseñó, a través de Su Palabra, a caminar en esta dimensión terrenal corrompida por el pecado original.

Por Amor al ser humano Jesús sufrió en la manera más intensa y total hasta llegar a la muerte de Cruz porque solo en esta forma podía rescatar nos de nuestro pecado. Un pecado tan grave e incrustado en nuestra dimensión las cuales consecuencias solo pueden ser «re-equilibradas» a través del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, presentes en la Eucaristía. Sirven como antídotos a las consecuencias dejadas en nosotros por el pecado original.

No conseguimos comprender ni siquiera por asomo el alcance del Sacrificio de Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, hecho carne por nosotros.

Si solo pudiésemos comprender una diminuta parte, lloraríamos de alegría cada vez que nos lo pensamos y la grande mayoría de nosotros, ya no sería rebelde a la Voluntad de Dios. Nuestra vida sería llena de Armonía, de Paz y de Amor. El Reino de Dios en la tierra.

Que este tiempo de Cuaresma sea para nosotros, un tiempo de comprensión sobre los Misterios que rodean a Cristo y sobre el infinito Amor que Dios tiene para los seres humanos de todos los tiempos. bDS

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