… Y San Vicente Ferrer dijo…

“Pues Él mismo (Dios) nos hizo y por Él mismo tenemos esta naturaleza. De modo semejante, el ser de la gracia no lo tenemos si no es por el poder de Nuestro Señor Jesús Cristo. Porque se dice en Efesios (Ef. 2, 8): Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe, y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios, tampoco viene de las obras. Tanto si es naturaleza, o si es gracia, no podemos tenerlas mínimamente sino es por Dios. Por eso dice otro Salmo (Sal. 83, 12): ¡Qué amables son tus moradas!… Porque Yahveh Dios es almena y escudo, Él da gracia y gloria. Es necesario por tanto que después de tener la gracia de Dios, tengamos la gloria, porque obedecemos sus mandamientos, y porque nos gobernamos de acuerdo a su voluntad “(…)

¿Cual es la voluntad de Dios? Obedecer sus mandamientos. ¿Por qué quiere esto? ¿Para controlarnos? No. Para defendernos de las consecuencias creadas por el pecado original en nosotros (y que se resumen dentro de los diez mandamientos) y defendernos del diablo que existe cuanto existe Dios.

Porque cuando nos alejamos de la Voluntad de Dios, empieza nuestro camino a la destrucción personal y social. Hemos sido creado por Dios a Su imagen y semejanza. Esto quiere decir que lo que nos mueve es lo mismo que mueve a Dios: el Amor. Pero a consecuencia del pecado original que ha corrompido nuestro Ego, tendemos más a amar a nosotros mismos que a los demás y de esto, empiezan todas las ideologías dañinas de hoy en día. Nunca se piensa al otro, al más débil e indefenso sino solo a uno mismo y a aquel “bienestar” aparente y temporal que nos vuelve esclavos de todo lo que destruye a su paso. Dios nos quiere felices y lo que realmente necesitamos es todo lo que perdura en el tiempo y en Armonía con la Voluntad de Dios. Él sabe de lo que necesitamos porque nos conoce en nuestro más pequeña partícula humana.

bDS

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