EL CUERPO DE CRISTO EN NUESTROS DÍAS

En estos últimos días estamos acompañados de borrascas. Y es que en realidad vivimos todo el tiempo sometidos a la influencia de la meteorología, ya sea en forma de anticiclones como de borrascas en sus diferentes versiones. Esto es así toda nuestra vida, del mismo modo que a lo largo de ella disfrutamos tanto de días maravillosos, alegres, bonancibles,…, como de días grises, tristes y tormentosos .

En este sentido nos acosan tormentas de distintos tipos (cada uno tiene las suyas y todos tenemos alguna) que en forma de dificultad nos hacen crecer en fortaleza frente a la adversidad, mirando al cielo (aunque no llueva) buscando la presencia del Señor para afrontarlas.

Justo este domingo celebramos Su presencia, el Corpus Christi, el Cuerpo de Cristo, en La Eucaristía que rememora que Jesús quiso quedarse entre nosotros a través de unos símbolos sencillos que nos conectan con Él en la forma del pan y del vino.

De este modo, los cristianos seguimos buscando y encontrando Su presencia en nuestros días, en las alegrías y en las penas, en tiempos de bonanza y en tiempos de dificultad, alimentándonos con su aliento cada vez que nos acercamos al altar para comulgar y culminar esa unión con Él, ese confiar en Él, esa voluntad de querer dirigir nuestros pasos siguiendo los Suyos.

Con el Cuerpo de Cristo encontramos esa puerta que siempre está abierta en acogida pese a todos nuestros pecados, nuestras cargas, nuestras equivocaciones, nuestros días grises y nuestros días soleados … Que sigamos nutriendo esta Fe, día a día, con el Cuerpo de Cristo y que los niños que Lo tomaron el pasado domingo por primera vez continúen caminando en esta experiencia contando con Él, porque Él, como padre que protege a sus hijos, como el mejor amigo, jamás les abandonará ni en sus días felices ni en sus días amargos.Que sepan dar las gracias por todo ello con la humildad del que se siente frágil y con la firmeza del que se siente amado.

Que lo sigan recibiendo con alegría sintiendo la certeza de que lo hacen cada vez en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. L.P.A.

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