Cristo presente en la Misa a través de la Eucaristía

San Vicente Ferrer tuvo que tener, en su época, los mismos problemas que tenemos hoy en día nosotros cristianos, en el hacer entender la importancia de la Misa dominical a nuestro prójimo.

La mayoría de las personas (también cristianas) en el fondo, piensan que si como seres humanos, no podemos hacer algo porque no está a nuestro alcance, no existe y punto. Y allí está el error. Bastaría observar la naturaleza, el cielo, los planetas, las estrellas y, a lo mejor, leer los últimos descubrimientos científicos en el campo de la astro-física, para darnos cuenta que el universo no se ha hecho solo, así como es cierto que el ser humano no ha nacido por arte de “magia” bajo una planta de col.

Hay una lógica, una huella, en todo lo que es nuestra dimensión terrenal (incluido el universo), que nos lleva al Creador, a Dios. Y si Dios ha podido crear el universo infinito, ¿como no creer que pueda estar presente y vivo dentro las especies consagradas del pan y del vino? Es que Dios hecho hombre, ósea el Cristo, ha tenido que hacerse Hombre con infinita humildad, para entrar dentro de nuestra dimensión humana. Porque Dios no podría sin destruir con su sola presencia la dimensión terrenal. Un Dios infinito Creador del universo, ¿como puede estar dentro de una partícula atómica que representa nuestro planeta, si El Creador es más grande, más infinito del universo?

Porque… Dios Padre no es un viejo de la barba blanca… esta es una representación antropomorfa que nosotros damos de Dios. Para entrar dentro de nuestra dimensión, Dios ha tenido que ingenerarse dentro de una mujer sin pecado original que es María.

Si ha podido hacer esto, ¿como va a no poder estar dentro de las especies consagradas del pan y del vino?

Claro está… hay personas que ni siquiera creen que María sea virgen. Pero quien piensa esto está de nuevo midiendo la realidad con herramientas humanas extremadamente limitadas. La Beata Emmerich explicó en sus visiones como nació Jesús y su nacimiento no tuvo nada de normal ni de humano. En las cosas de Dios hay que medir con la lógica de Dios Creador del Universo, no con la de una hormiga como pueden ser nuestras herramientas y conocimientos humanos. Hay que mirar más allá de la punta de nuestra nariz.

Si entendemos esto, deberíamos también entender que para nosotros seres humanos es absolutamente preciso tomar la Eucaristía, sobre todo el Domingo que es el día del descanso en el Señor para que nuestra alma esté bien alimentada de forma que podamos tener las fuerzas y las herramientas espirituales necesarias para tomar decisiones correctas también en momentos tan confundidos como los que llevamos en la época en qué nos ha tocado vivir.

Porque nuestra naturaleza espiritual a través de la Eucaristía se hace sensible a las intuiciones (que, al final son mensajes enviados a través de sensaciones espirituales) que llegan del Espíritu Santo para ayudarnos y fortalecernos.

No estamos hecho de sola carne. No somos “máquinas”. Nuestro cuerpo exterior sí, es como una máquina pero nuestro ser tiene una dimensión espiritual que nos hace VIVOS, conscientes, con la capacidad de amar, con la dignidad que merecemos para ser hombres y mujeres hijos de Dios .

Una máquina puede simular estar viva, pero no tendría conciencia de sí misma. Quien nos da esta conciencia es el alma que NECESITA ser alimentada por la Eucaristía. bDS

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