Final de Curso Pastoral

Puede que sea deformación profesional, pero siempre que llega este tiempo me gusta hacer balance del curso que acaba y dar gracias a Dios porque aquello que poníamos en sus manos allá por el mes de Septiembre lo ha ido conduciendo según su voluntad y el esfuerzo y trabajo invertido durante este tiempo hoy lo vemos como fruto maduro y realidad conseguida.

Y este año ha sido particularmente intenso, nuevos desafíos, nuevos compromisos que se unen a los que ya se venían realizando desde otros tiempos y eso lleva a redoblar esfuerzos, a maximizar el tiempo y a confiar que el Señor vaya fructificando esas semillas que vamos plantando. Máxime cuando nuestra preocupación se ha centrado en los jóvenes. Esa semilla, está sembrada, estoy seguro que poco a poco irá brotando o lo hará en los tiempos de Dios y no en los nuestros, que siempre son tan inmediatos.

Pero, muchas veces, somos nosotros los que nos hacemos la montaña…Dios nos da la capacidad de hacer las cosas, de hacer pastoral, de hacer apostolado. Y a ciencia cierta que así es, tareas que se presentaban de gran dificultad resultaron ser más livianas y otros contratiempos que surgieron llevaron a una mayor dedicación y coraje para atenderlas. Las dificultades, nos engrandecen, y sacan lo mejor de nosotros, eso es una realidad.

La ventaja que tenemos los cristianos es que conocemos que al final Cristo y su Verdad vencerán y coronarán esta tierra, aunque no nos toca a nosotros saber el día y la hora, pero esa esperanza en la certeza de su promesa nos quita la ansiedad y nos permite trabajar con el sosiego necesario para poder cumplir su voluntad a pesar de nuestras debilidades y caídas.

Hoy pues, es momento oportuno para girarse a Dios Padre y decirle: gracias. Gracias por los frutos que nos llenan de satisfacción, pues sabemos que nos los das como un Padre alimenta a sus hijos, gracias por los fracasos, pues ellos nos enseñaron que tu voluntad marcaba en otra dirección y nos permitieron elevar nuestra mano hacia Ti que nos volviste a poner en el camino correcto.

Gracias por todo ese tiempo de incertidumbre y oscuridad que hizo crecer nuestra esperanza y nuestra fe que hoy son más fuertes y gracias por esos proyectos que aún no vieron la luz porque nos permiten mirar a un futuro esperanzados y confiados en tu omnipotencia. Ahora afrontaremos el descanso, sabiendo que cada día tiene su afán y que debemos ir preparando la tierra para allá llegado octubre volver con más ilusión a sembrar en el campo del Señor que es la vida. Lo hacemos no sin antes hacer una gran reflexión en la Asamblea Parroquial que tendrá lugar el próximo Viernes día 22 y a la cual estáis todos invitados a participar. Somos una gran familia, y ahora toca hacer balance, para ver qué podemos hacer mejor, dónde hemos fallado y coger fuerzas para juntos seguir caminando a la luz del Señor.

Don Raúl

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