ASAMBLEA DE FINAL DE CURSO

Normalmente, las parroquias sólo convocan a todos sus fieles a la celebración litúrgica. Es verdad que la asamblea Eucarística es la asamblea cristiana por antonomasia; en ella la comunidad recibe su vida. Pero para que esta reunión fundamental despliegue toda su virtualidad, hay que reunir también a los cristianos para reflexionar juntos sobre la vida y la misión de la comunidad, para descubrir los problemas del barrio o pueblo, para pensar entre todos, respuestas pastorales adecuadas. Por muy importantes y útiles que sean el Consejo Pastoral, se trata siempre de grupos minoritarios en relación con todos los fieles que pertenecen a la parroquia. ¿cómo reunirlos a todos?. Resulta prácticamente imposible. Pero puede haber una institución que, al menos, los represente a todos y les ofrezca la posibilidad de hablar, y colaborar; la Asamblea Parroquial.

Podríamos definirla como: “la reunión de todos los agentes de pastoral de la parroquia, que, presidida por el párroco y abierta a todos los fieles, revisa todas las tareas de la comunidad, analiza las necesidades y exigencias evangelizadoras, y programa la acción pastoral para un determinado periodo de tiempo”. O también de esta otra forma: “es una convocatoria dirigida a todo el pueblo de Dios -presbíteros, religiosos, religiosas y laicado- para discutir los problemas comunes, fijar y determinar los criterios orientadores de la marcha de la comunidad, programar las actividades comunitarias, elegir sus representantes y elaborar el estatuto interno de la comunidad parroquial”.

Por este motivo nos reunimos este viernes los laicos que formamos la Comunidad Parroquial de Villar del Arzobispo, para revisar los objetivos de este curso que este fin de semana termina. Curso en el que comenzábamos un proyecto pastoral de tres años dirigido a los más jóvenes y que nos hizo profundizar en la realidad de la vida de fe de los más jóvenes de nuestro pueblo.

Una realidad, que genera evadirse del enamoramiento de Cristo en la Eucarístia y que tanto cuesta a los jóvenes pero que nos dejó en la Asamblea la ilusión de trabajar por y para ellos, para que descubran en Cristo el verdadero camino de sus vidas. La ilusión de cara a preparar el curso próximo y que los jóvenes sean el centro de las acciones parroquiales nos debe llevar a reinventarnos, a preguntarnos cada uno de nosotros que debemos hacer para transmitir nuestra fe a los jóvenes con los que tenemos relación día a día. Con nuestro ejemplo y compromiso y poniéndonos a disposición de Dios, y en la Eucarístia de este domingo daremos gracias a Dios por este Curso 2017-18 .

Feliz Verano

Consejo Pastoral

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