Sobre el caso Aquarius…

Siento mucho lo que está pasando a mis connacionales en Italia. Sin darse cuenta se están cerrando cada vez más por el egoísmo. Esta es una de las muchas razones por lo que yo y mi marido hemos venido a vivir en España. En España hay muchas cosas que no van bien como en todos los países del mundo, pero una cosa que los españoles están conservando no obstante todos los problemas ideológicos que tienen, es un corazón HUMANO. Rezo para que Jesús y María conserven siempre esta gran calidad en el pueblo de España y que los españoles sepan siempre transmitir éste gran don que Dios les ha dado. Me gustaría pero explicar un poco la lógica que mueve los italianos a reaccionar así y que se puede resumir con el tener miedo de perder seguridad y privilegios (para algunos). Al menos la mitad del pueblo italiano ha perdido la Esperanza en la Providencia de Dios, por lo tanto, reacciona usando la lógica humana. La superficie de Italia es un tercio de la superficie de España. Su densidad de población es más de cuatros veces mayor que en España. Esto quiere decir que si en España tenemos, por ejemplo, 100 habitantes por kmq, en Italia hay alrededor de 430 habitantes por kmq. Esto hace que los italianos se sientan como “sardinas” causando problemas de convivencia. Después, hay una larga historia sobre una famosa reportera y escritora italiana, Oriana Fallaci, que vivió en la época de San Juan Pablo II, y que «profetizó» (en realidad eran solo razonamientos lógicos), como Italia habría sucumbido a la invasión musulmana, puesto que cada mujer musulmana hace como mínimo unos 5 hijos y los italianos casi ya no hacen hijos… Para los italianos, ahora, todos los que llegan de oriente son musulmanes (cuando en realidad también hay cristianos y muchos). Ósea… cuando pierdes la Esperanza en la Providencia de Dios, todo se hace muy complicado y confuso. A través del periodismo-basura (los italianos son político-adictos) te rellenan la cabeza de números y pierdes de vista el hecho que estamos hablando de PERSONAS. San Juan Pablo II repetía en continuación: “¡No tengáis miedo!” ya que con el miedo nos manipulan, nos hacen volver egoístas perdiendo poco a poco nuestra humanidad. bDS

Comentarios cerrados.