No es cualquiera…
La hoja parroquial de esta semana va a ser un poco diferente. El contenido de la hoja lo vais a poner cada uno de vosotros. Lo que yo voy a escribir van a ser solo unas indicaciones de lo que hay que hacer.
Primer paso: Leer el evangelio dos veces. La primera leída tiene que ser de corrido, con calma, pero sin detenerse en detalles. La segunda, ya sí, con más calma, observando los detalles, cómo Jesús habla, quién va con él, qué dicen los que le acompañan, etc. Aquí tenéis el evangelio: el evangelio del segundo domingo de cuaresma (Mt 17, 1-9):
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Segundo paso: Meditamos el texto: ¿Qué gestos o palabras me han llamado la atención?; ¿Qué hace o dice Jesús?; ¿A mí me qué me dice este texto bíblico? es decir, ¿qué me está diciendo sobre mí o sobre mi vida?
Tercer paso: Oro el texto. ¿Qué le digo yo a Dios a raíz de lo que he rezado? A modo de conversación personal con Dios.
Cuarto paso: Contemplo. En silencio, sobre todo interior. Me dejo sorprender. Este paso es estar con Jesús en este acontecimiento de su vida, yo no tengo que hacer nada. Solo meterme en el texto, estar con Él.
El tipo de oración que os propongo se llama lectio divina. Es un método de oración precioso donde dejo que la Palabra me hable entrando en ella como un personaje más.
Simplemente como pista. ¿Qué sentido tiene que la Iglesia ponga el evangelio de la Transfiguración en el segundo domingo de cuaresma? Parece que no le pega mucho… o sí. Este evangelio colocado en dicho tiempo litúrgico nos señala lo siguiente: escucha y contempla, porque aquél que es el Hijo de Dios, resplandeciente, impresionante, bello… es el mismo que en unas semanas contemplarás ensangrentado, abandonado, humillado, feo. Incluso costará mirarle debido a la brutalidad ejercida sobre Él.
Ánimo con la lectio divina, déjate tocar por este Dios que se te muestra glorioso hoy para que no dudes en el momento de la prueba, de la Cruz.
Vuestro párroco, Julio.


