{"id":10195,"date":"2024-01-26T11:22:38","date_gmt":"2024-01-26T10:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=10195"},"modified":"2024-01-26T11:22:39","modified_gmt":"2024-01-26T10:22:39","slug":"editorial-203","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2024\/01\/26\/editorial-203\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>La Candelaria: luz, vida y consagraci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El 2 de febrero, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la Navidad, celebramos la fiesta de la Candelaria, que conmemora la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo y la purificaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Esta fiesta tiene un profundo significado para nuestra vida cristiana, ya que nos invita a contemplar tres aspectos fundamentales: la luz, la vida y la consagraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La luz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta de la Candelaria se llama tambi\u00e9n la fiesta de las Candelas, porque en ella se bendicen y se encienden velas, que simbolizan a Cristo, la luz del mundo. Al presentar a Jes\u00fas en el templo, Mar\u00eda y Jos\u00e9 cumplen la ley de Mois\u00e9s, que ordenaba ofrecer al primog\u00e9nito a Dios y rescatarlo con un sacrificio. All\u00ed se encuentran con dos ancianos, Sime\u00f3n y Ana, que reconocen en el ni\u00f1o al Mes\u00edas esperado. Sime\u00f3n toma a Jes\u00fas en sus brazos y exclama: \u201cAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel\u201d (Lc 2, 29-32).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas es la luz que ilumina a todos los hombres, que disipa las tinieblas del pecado y de la muerte, que revela el amor de Dios y su plan de salvaci\u00f3n. Como bautizados, estamos llamados a seguir a Jes\u00fas, la luz verdadera, y a ser tambi\u00e9n luz para los dem\u00e1s, dando testimonio de nuestra fe con nuestras obras. Las velas que encendemos en esta fiesta nos recuerdan esta misi\u00f3n, que el mismo Jes\u00fas nos confi\u00f3: \u201cVosotros sois la luz del mundo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta de la Candelaria nos habla tambi\u00e9n de la vida, de la vida eterna que Dios nos ofrece en su Hijo. Jes\u00fas es el autor de la vida, el que vino al mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Al presentar a Jes\u00fas en el templo, Mar\u00eda y Jos\u00e9 realizan un gesto de obediencia y de gratitud a Dios, que les ha dado el don de la vida en su Hijo. Pero tambi\u00e9n reciben una profec\u00eda dolorosa, que anticipa el destino de Jes\u00fas y el de su Madre. Sime\u00f3n les dice: \u201cEste est\u00e1 puesto para ca\u00edda y elevaci\u00f3n de muchos en Israel, y para ser se\u00f1al de contradicci\u00f3n -\u00a1y a ti misma una espada te atravesar\u00e1 el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas es la vida, pero una vida que se entrega por amor, que se hace sacrificio por la salvaci\u00f3n de todos. Jes\u00fas es la luz, pero una luz que brilla en medio de la oscuridad, que es rechazada por muchos, que es perseguida y condenada a muerte. Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, acompa\u00f1a a su Hijo en su camino de entrega, sufre con \u00e9l, comparte su dolor y su muerte. Pero tambi\u00e9n comparte su resurrecci\u00f3n y su gloria, y se convierte en Madre de todos los que creen en \u00e9l y tienen la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta de la Candelaria nos invita a acoger la vida que Dios nos da en su Hijo, a valorarla y a defenderla desde su concepci\u00f3n hasta su fin natural, a cuidarla y a promoverla en todas sus dimensiones. Pero tambi\u00e9n nos invita a ofrecer nuestra vida como un don a Dios y a los dem\u00e1s, a participar en el misterio pascual de Jes\u00fas, a unirnos a su cruz y a su resurrecci\u00f3n, a confiar en su victoria sobre el mal y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La consagraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta de la Candelaria nos habla, por \u00faltimo, de la consagraci\u00f3n, de la pertenencia a Dios y a su pueblo. Al presentar a Jes\u00fas en el templo, Mar\u00eda y Jos\u00e9 lo consagran a Dios, reconociendo que \u00e9l es el Se\u00f1or de su vida, que \u00e9l es el Hijo de Dios, que \u00e9l es el Santo de Israel. Jes\u00fas es el consagrado por excelencia, el que vive totalmente para el Padre y para su voluntad y se hace siervo de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como bautizados, estamos llamados a participar de la consagraci\u00f3n de Jes\u00fas, a vivir como hijos de Dios y miembros de su pueblo, a consagrarle todo nuestro ser y toda nuestra existencia, a hacer su voluntad y no la nuestra, a servirle a \u00e9l y a nuestros hermanos. La fiesta de la Candelaria nos recuerda esta vocaci\u00f3n, que implica una renuncia al pecado y al mundo, y una adhesi\u00f3n a Cristo y a su Iglesia. Y nos recuerda que somos pueblo sacerdotal, que ofrece a Dios el culto espiritual de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La fiesta de la Candelaria es, pues, una ocasi\u00f3n para renovar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, para seguir a Jes\u00fas, luz y vida.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Candelaria: luz, vida y consagraci\u00f3n El 2 de febrero, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la Navidad, celebramos la fiesta de la Candelaria, que conmemora la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo y la purificaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Esta fiesta tiene un profundo significado para nuestra vida cristiana, ya que nos invita a contemplar tres aspectos fundamentales: la luz, la&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2024\/01\/26\/editorial-203\/\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":53745,"featured_media":10187,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-10195","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"better_featured_image":{"id":10187,"alt_text":"","caption":"","description":"","media_type":"image","media_details":{"width":442,"height":458,"file":"2024\/01\/zz202-editorial.png","filesize":397050,"sizes":{"medium":{"file":"zz202-editorial-290x300.png","width":290,"height":300,"mime-type":"image\/png","filesize":177215,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-290x300.png"},"thumbnail":{"file":"zz202-editorial-150x150.png","width":150,"height":150,"mime-type":"image\/png","filesize":51180,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-150x150.png"},"post-thumbnail":{"file":"zz202-editorial-145x150.png","width":145,"height":150,"mime-type":"image\/png","filesize":49432,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-145x150.png"},"header":{"file":"zz202-editorial-442x230.png","width":442,"height":230,"mime-type":"image\/png","filesize":214746,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-442x230.png"},"columns":{"file":"zz202-editorial-330x300.png","width":330,"height":300,"mime-type":"image\/png","filesize":198549,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-330x300.png"},"custom":{"file":"zz202-editorial-250x259.png","width":250,"height":259,"mime-type":"image\/png","filesize":135393,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial-250x259.png"}},"image_meta":{"aperture":"0","credit":"","camera":"","caption":"","created_timestamp":"0","copyright":"","focal_length":"0","iso":"0","shutter_speed":"0","title":"","orientation":"0","keywords":[]}},"post":null,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/zz202-editorial.png"},"read":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/53745"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10195"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10195\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10196,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10195\/revisions\/10196"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}