{"id":11002,"date":"2025-02-21T13:07:48","date_gmt":"2025-02-21T12:07:48","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=11002"},"modified":"2025-02-21T13:07:49","modified_gmt":"2025-02-21T12:07:49","slug":"editorial-259","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2025\/02\/21\/editorial-259\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>El Domingo: D\u00eda del Se\u00f1or, D\u00eda del Amor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el coraz\u00f3n de la fe cat\u00f3lica late un ritmo sagrado que marca el tiempo no con la frialdad de los relojes, sino con el calor del amor divino. Este ritmo es el domingo, el *Dies Domini*, el D\u00eda del Se\u00f1or, que san Juan Pablo II, en su enc\u00edclica *Dies Domini*, nos invita a redescubrir como un regalo inestimable y una llamada a la santidad. El domingo no es simplemente una pausa en la rutina semanal, sino un encuentro vivo con el Resucitado, una celebraci\u00f3n del amor que nos ha creado y redimido.<\/p>\n\n\n\n<p>El mandamiento de santificar las fiestas, inscrito en la Ley de Dios desde el Antiguo Testamento, encuentra su plenitud en el domingo cristiano. No se trata de un precepto arbitrario, sino de una invitaci\u00f3n a participar en la alegr\u00eda de Dios, a entrar en su descanso y a renovar nuestra alianza con \u00c9l. Santificar el domingo es reconocer que el tiempo no nos pertenece, sino que es un don sagrado que nos llama a la adoraci\u00f3n y al encuentro con el Amor que nos sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, en su sabidur\u00eda maternal, nos recuerda la obligaci\u00f3n de asistir a la Santa Misa cada domingo y en las fiestas de guardar. Este mandamiento no es una carga, sino un camino de libertad. En la Eucarist\u00eda, el domingo adquiere su sentido m\u00e1s profundo: es el memorial de la Pascua de Cristo, el momento en que el cielo toca la tierra y el amor de Dios se hace tangible en el pan y el vino consagrados. Asistir a Misa no es un mero acto de cumplimiento, sino una respuesta de amor al Amor que nos ha amado primero.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan Pablo II nos ense\u00f1a que el domingo es el d\u00eda en que la comunidad cristiana se re\u00fane para escuchar la Palabra de Dios y participar en el Banquete Eucar\u00edstico. Es el d\u00eda en que recordamos qui\u00e9nes somos y hacia d\u00f3nde vamos: criaturas amadas por Dios, llamadas a la vida eterna. El domingo es, por tanto, un ant\u00eddoto contra la desesperaci\u00f3n y el olvido de nuestra dignidad. Nos recuerda que, en medio de las pruebas y tribulaciones de la vida, el amor de Dios es nuestra fortaleza y nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el domingo no se agota en la Misa. Es tambi\u00e9n un d\u00eda de descanso, de alegr\u00eda y de caridad. Es un tiempo para la familia, para el encuentro con los hermanos, para la obras de misericordia. El descanso dominical no es una evasi\u00f3n de las responsabilidades, sino una forma de liberarnos de la esclavitud del trabajo y del consumismo, para redescubrir el valor de las relaciones y la gratuidad. El domingo nos ense\u00f1a que la vida no se reduce a producir y consumir, sino que encuentra su plenitud en el amor y en la comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo que a menudo olvida a Dios y se pierde en la dispersi\u00f3n, el domingo es un faro que nos gu\u00eda de vuelta a lo esencial. Es un d\u00eda para detenernos, para contemplar, para agradecer. Es un d\u00eda para recordar que hemos conocido el amor, y que en ese amor est\u00e1 la clave de nuestra felicidad. Como dice san Juan Pablo II, el domingo es \u00abun d\u00eda que es para el hombre, un d\u00eda en que el hombre puede y debe encontrar su plenitud en el encuentro con Dios y con los hermanos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Que cada domingo sea, pues, una Pascua semanal, un encuentro renovado con el Amor que nos salva. Que nos ayude a vivir no como esclavos del tiempo, sino como hijos libres de Dios, llamados a la santidad y a la alegr\u00eda. Que el Dies Domini sea para nosotros no solo un precepto, sino un regalo, una fiesta, un anticipo del cielo. Porque, en definitiva, el domingo es el d\u00eda del amor, y en el amor est\u00e1 lo mejor para cada uno de nosotros.<\/p><p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Domingo: D\u00eda del Se\u00f1or, D\u00eda del Amor En el coraz\u00f3n de la fe cat\u00f3lica late un ritmo sagrado que marca el tiempo no con la frialdad de los relojes, sino con el calor del amor divino. 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