{"id":11209,"date":"2025-05-30T09:45:15","date_gmt":"2025-05-30T08:45:15","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=11209"},"modified":"2025-05-30T09:45:17","modified_gmt":"2025-05-30T08:45:17","slug":"editorial-273","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2025\/05\/30\/editorial-273\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>LA ASCENSI\u00d3N DEL SE\u00d1OR<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La Solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, celebrada cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la gloriosa Pascua, marca el punto culminante de la presencia terrenal de Cristo y el inicio de la era de la Iglesia. Esta fiesta, nos invita a una profunda reflexi\u00f3n sobre un misterio que no solo concluye un cap\u00edtulo, sino que abre las puertas a una nueva forma de relaci\u00f3n con lo divino y a un renovado prop\u00f3sito en nuestra vida de fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer misterio que celebramos es el de Jes\u00fas como el Educador Divino, que abre nuestras mentes a las Escrituras y al plan de amor de Dios. El Evangelio de San Lucas nos relata c\u00f3mo Jes\u00fas, despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n, \u00ables abri\u00f3 el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras\u00bb (Lc 24,45). Esta no es una mera lecci\u00f3n intelectual, sino una profunda revelaci\u00f3n que transforma el coraz\u00f3n y la mente de los disc\u00edpulos. Ellos, testigos de su Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n, son capacitados para discernir el sentido profundo de todo lo acontecido, comprendiendo que el sufrimiento y la glorificaci\u00f3n de Cristo no son un fracaso, sino el cumplimiento de las divinas promesas. La Ascensi\u00f3n, lejos de ser una despedida, es la culminaci\u00f3n de esta ense\u00f1anza, elev\u00e1ndonos a una nueva perspectiva, una visi\u00f3n desde la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n para nuestra vida cristiana es clara: debemos permitir que Jes\u00fas sea tambi\u00e9n nuestro Educador, abriendo nuestras mentes y corazones a la Palabra de Dios. En un mundo saturado de informaci\u00f3n y, a menudo, sumido en la confusi\u00f3n, es crucial que volvamos a las Escrituras, no como un texto antiguo, sino como la voz viva de Dios que nos habla hoy. Comprender el plan de salvaci\u00f3n nos proporciona una base s\u00f3lida para nuestra fe, d\u00e1ndonos sentido a nuestras pruebas y esperanzas. Al igual que los disc\u00edpulos, estamos llamados a reconocer la mano providente de Dios en los acontecimientos de nuestra vida, confiando en que todo forma parte de un designio amoroso.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo punto central del misterio de la Ascensi\u00f3n es el don prometido del Esp\u00edritu Santo, una fuerza que nos reviste desde lo alto. Jes\u00fas, antes de ascender, dice a sus disc\u00edpulos: \u00abYo enviar\u00e9 sobre vosotros la promesa de mi Padre; permaneced en la ciudad hasta que seais revestidos con la fuerza de lo alto\u00bb (Lc 24,49). La partida de Jes\u00fas no es un abandono, sino la preparaci\u00f3n para una nueva forma de presencia, una presencia din\u00e1mica y transformadora a trav\u00e9s del Esp\u00edritu. Este don capacita a los disc\u00edpulos para ser testigos valientes y alegres, superando el miedo y la timidez que los hab\u00edan paralizado. Regresan a Jerusal\u00e9n \u00abcon gran alegr\u00eda, y permanec\u00edan continuamente en el Templo alabando a Dios\u00bb (Lc 24,52-53). La Ascensi\u00f3n es, por tanto, la condici\u00f3n necesaria para la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu, quien nos impulsa a la misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra vida cristiana cotidiana, esto significa que no estamos solos en nuestra fe. El Esp\u00edritu Santo es nuestra fuerza, nuestra gu\u00eda y nuestro consuelo. A menudo, nos sentimos abrumados por los desaf\u00edos del mundo, la tentaci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n o la verg\u00fcenza de nuestra propia debilidad. Sin embargo, la promesa de Jes\u00fas en la Ascensi\u00f3n nos asegura que el Esp\u00edritu nos capacita para superar cualquier obst\u00e1culo. Debemos invocar al Esp\u00edritu Santo en cada momento de nuestra vida, permitiendo que su poder nos infunda coraje para dar testimonio de Cristo, para vivir con alegr\u00eda y para alabar a Dios en todas las circunstancias. Es el Esp\u00edritu quien nos da la capacidad de vivir una vida de conversi\u00f3n continua y de experimentar el perd\u00f3n de los pecados, el contenido esencial de nuestro testimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el tercer punto nos revela que la Ascensi\u00f3n no es una separaci\u00f3n, sino una nueva forma de presencia de Jes\u00fas entre nosotros. La partida hacia Betania, desde donde se esperaba el regreso de la Gloria, no es un adi\u00f3s, sino una transici\u00f3n. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos relatan que Jes\u00fas \u00abfue arrebatado\u00bb y una nube \u00ablo apart\u00f3 de sus ojos\u00bb (Hch 1,9). Esta nube, eco de la presencia divina en el Sina\u00ed y en la Transfiguraci\u00f3n, simboliza la trascendencia de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n su cercan\u00eda en la fe. Con la Ascensi\u00f3n, Jes\u00fas abri\u00f3 las puertas del cielo, de la vida eterna, y nuestra humanidad fr\u00e1gil fue elevada a la diestra del Padre. Su \u00abestar presente de una manera nueva\u00bb explica la alegr\u00eda de los disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n para nuestra vida diaria es la certeza de que Jes\u00fas sigue con nosotros, aunque no lo veamos de la misma manera que los ap\u00f3stoles. La \u00abnube de fe\u00bb que envuelve nuestra vida no es un obst\u00e1culo, sino el camino a trav\u00e9s del cual experimentamos a Jes\u00fas de manera m\u00e1s profunda y verdadera. Esta certeza nos libera de la ansiedad por el futuro y nos infunde esperanza. La Ascensi\u00f3n nos recuerda que estamos llamados a la misma suerte que Cristo: la vida eterna en la gloria. Esta esperanza, sin embargo, no nos lleva a la pasividad, sino a una \u00abIglesia en salida\u00bb, a un compromiso misionero que se extiende \u00abhasta los confines de la tierra\u00bb (Hch 1,8). La espera del \u00faltimo d\u00eda se vive en la acci\u00f3n, siendo testigos de la misericordia y el amor de Dios en nuestro d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta gloriosa Solemnidad de la Ascensi\u00f3n, recordamos que Jes\u00fas, al ascender al Padre, no nos ha abandonado, sino que nos ha abierto el camino al Cielo y nos ha enviado el Esp\u00edritu Santo para ser sus testigos en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que, como la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Reina de la Paz, quien contempl\u00f3 este misterio con fe y esperanza, podamos tambi\u00e9n nosotros mantener nuestro coraz\u00f3n elevado hacia el Cielo, viviendo con alegr\u00eda la espera de su venida y siendo instrumentos de su amor y misericordia en cada paso de nuestra vida.<\/p><p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA ASCENSI\u00d3N DEL SE\u00d1OR La Solemnidad de la Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, celebrada cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de la gloriosa Pascua, marca el punto culminante de la presencia terrenal de Cristo y el inicio de la era de la Iglesia. 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