{"id":11867,"date":"2026-04-10T09:38:29","date_gmt":"2026-04-10T08:38:29","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=11867"},"modified":"2026-04-10T09:38:30","modified_gmt":"2026-04-10T08:38:30","slug":"editorial-317","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2026\/04\/10\/editorial-317\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>RESUCITADOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pascual es un tiempo en el que la vida irrumpe all\u00ed donde parec\u00eda haber terminado todo. No es simplemente la celebraci\u00f3n de un hecho pasado, sino la experiencia viva de que Cristo resucitado sigue saliendo al encuentro del hombre en su realidad concreta. La Pascua acontece en medio de la historia personal, en los lugares donde el coraz\u00f3n experimenta el fracaso, el miedo, la duda o la culpa, y es precisamente ah\u00ed donde comienza una transformaci\u00f3n profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los disc\u00edpulos no llegan a la fe desde una situaci\u00f3n ideal. Han vivido la decepci\u00f3n, han visto morir a Jes\u00fas y con \u00c9l se han derrumbado sus expectativas. Caminan desorientados, como quien ha perdido el sentido de lo que cre\u00eda seguro. Sin embargo, en ese mismo camino de huida y confusi\u00f3n, el Resucitado se hace presente sin imponerse, acerc\u00e1ndose con discreci\u00f3n, escuchando, acompa\u00f1ando, reinterpretando la historia. Poco a poco, lo que parec\u00eda un final se revela como un comienzo distinto. La fe nace as\u00ed, no como una idea aprendida, sino como el descubrimiento de una presencia que ilumina la propia vida desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el miedo forma parte de este proceso. Los disc\u00edpulos se encierran, incapaces de abrirse al futuro. Y, sin embargo, el Resucitado no espera a que desaparezca el temor para hacerse presente. Entra en medio de ese encierro y ofrece la paz, no como ausencia de problemas, sino como una certeza nueva que habita el coraz\u00f3n incluso en la fragilidad. Es una paz que no se conquista, sino que se recibe, y que permite empezar a mirar la realidad de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p>La duda tampoco queda excluida de este camino. El deseo de pruebas, la necesidad de tocar y verificar, forman parte de la experiencia humana. El encuentro con el Resucitado no anula estas exigencias, sino que las atraviesa con paciencia. Hay un paso interior que se va realizando lentamente: dejar de querer controlar para aprender a confiar, dejar de exigir evidencias para abrirse a un reconocimiento m\u00e1s profundo. Entonces los ojos comienzan a ver de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este itinerario aparece tambi\u00e9n la experiencia de la propia debilidad, incluso del pecado. El recuerdo de las propias negaciones, de las incoherencias, podr\u00eda paralizar. Pero el Resucitado no se presenta para reprochar, sino para reconstruir. No se detiene en el fallo, sino que va al coraz\u00f3n, preguntando por el amor y despert\u00e1ndolo de nuevo. Desde ah\u00ed, la persona es restituida y enviada, no porque sea perfecta, sino porque ha experimentado una misericordia que la rehace.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que estos encuentros se producen, la dispersi\u00f3n deja paso a la comuni\u00f3n. Los que estaban aislados vuelven a reunirse, comparten la experiencia, se reconocen en un mismo camino. La fe deja de ser algo individual para convertirse en una realidad compartida, en un tejido de relaciones nuevas nacidas del mismo encuentro con el Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pascual, as\u00ed, se revela como un proceso vivo en el que Dios transforma la existencia desde dentro. No elimina las dificultades, pero las atraviesa con una presencia que da sentido, que levanta, que reabre caminos. La Pascua contin\u00faa all\u00ed donde un coraz\u00f3n, en medio de su historia concreta, se deja encontrar y comienza a reconocer que la vida ha vencido.<\/p><p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RESUCITADOS El tiempo pascual es un tiempo en el que la vida irrumpe all\u00ed donde parec\u00eda haber terminado todo. No es simplemente la celebraci\u00f3n de un hecho pasado, sino la experiencia viva de que Cristo resucitado sigue saliendo al encuentro del hombre en su realidad concreta. 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