{"id":11885,"date":"2026-04-17T10:51:46","date_gmt":"2026-04-17T09:51:46","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=11885"},"modified":"2026-04-17T10:51:47","modified_gmt":"2026-04-17T09:51:47","slug":"editorial-318","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2026\/04\/17\/editorial-318\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>ESCUCHA<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La imagen de Jesucristo como el Buen Pastor no es una met\u00e1fora bonita: es una clave para entender la vida. Porque nosotros, aunque nos cueste reconocerlo, somos ovejas. Es decir, somos fr\u00e1giles, nos desorientamos con facilidad, seguimos voces equivocadas, nos cansamos y, muchas veces, acabamos perdidos sin saber muy bien c\u00f3mo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, hay una verdad que lo cambia todo: hay Alguien que nos conoce de verdad. No en general, no en teor\u00eda, sino personalmente. Jesucristo no ama a la humanidad en abstracto; te conoce a ti. Sabe c\u00f3mo eres, sabe por d\u00f3nde te escapas, sabe lo que te hace da\u00f1o y tambi\u00e9n sabe lo que necesitas, incluso cuando t\u00fa mismo lo ignoras.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no es que falte su voz. El problema es que hay demasiadas otras voces. Voces que prometen vida y no la dan, que seducen, pero no sostienen, que empujan, pero no acompa\u00f1an. Y ah\u00ed es donde se juega todo: aprender a reconocer la voz del Pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque su voz tiene un signo inconfundible: no aplasta, no humilla, no confunde. Su voz abre caminos, da paz en lo profundo, incluso cuando te pide cosas exigentes. No siempre es f\u00e1cil seguirla, pero siempre conduce a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguir al Buen Pastor no es cumplir normas sin m\u00e1s; es entrar en una relaci\u00f3n. Es dejarse mirar, dejarse encontrar, dejarse conducir. Es aceptar que no somos autosuficientes y que necesitamos ser guiados. Y eso, aunque cueste, es profundamente liberador.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, este Pastor ha querido servirse de mediaciones. Ha querido cuidar de su reba\u00f1o a trav\u00e9s de hombres concretos, con sus l\u00edmites y su historia. Por eso, la Iglesia no es una idea: es un cuerpo vivo donde hay quienes han recibido la misi\u00f3n de guiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed hay una responsabilidad que muchas veces olvidamos: rezar por ellos. Rezar por los sacerdotes, que tantas veces cargan en silencio con el peso de muchas vidas. Rezar por los p\u00e1rrocos, que est\u00e1n en primera l\u00ednea, acompa\u00f1ando, escuchando, sosteniendo. Rezar por los obispos, llamados a discernir y a custodiar la fe. Rezar por el Papa, que lleva sobre s\u00ed una misi\u00f3n que le supera.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque un pastor herido, cansado o desorientado sufre\u2026 pero tambi\u00e9n sufre el reba\u00f1o. Por eso, no se trata de juzgar desde fuera, sino de sostener desde dentro. De pedir que ellos tambi\u00e9n escuchen la voz del \u00fanico Pastor, que no se confundan, que no se endurezcan, que no se desanimen. Y, al final, todo vuelve al punto de partida: t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 voz est\u00e1s siguiendo? Porque la vida se decide ah\u00ed. No en grandes teor\u00edas, sino en a qui\u00e9n escuchas cada d\u00eda. El Buen Pastor sigue hablando. La cuesti\u00f3n es si estamos dispuestos a callar lo dem\u00e1s\u2026 para poder reconocerlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESCUCHA La imagen de Jesucristo como el Buen Pastor no es una met\u00e1fora bonita: es una clave para entender la vida. Porque nosotros, aunque nos cueste reconocerlo, somos ovejas. Es decir, somos fr\u00e1giles, nos desorientamos con facilidad, seguimos voces equivocadas, nos cansamos y, muchas veces, acabamos perdidos sin saber muy bien c\u00f3mo. Y, sin embargo, hay una verdad que lo&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2026\/04\/17\/editorial-318\/\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":53745,"featured_media":11872,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-11885","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"better_featured_image":{"id":11872,"alt_text":"","caption":"","description":"","media_type":"image","media_details":{"width":474,"height":474,"file":"2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL.jpg","filesize":102319,"sizes":{"medium":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-300x300.jpg","width":300,"height":300,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":29408,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-300x300.jpg"},"thumbnail":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-150x150.jpg","width":150,"height":150,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":8104,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-150x150.jpg"},"post-thumbnail":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-150x150.jpg","width":150,"height":150,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":8104,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-150x150.jpg"},"header":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-474x230.jpg","width":474,"height":230,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":37096,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-474x230.jpg"},"columns":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-330x300.jpg","width":330,"height":300,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":31802,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-330x300.jpg"},"custom":{"file":"2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-250x250.jpg","width":250,"height":250,"mime-type":"image\/jpeg","filesize":21200,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL-250x250.jpg"}},"image_meta":{"aperture":"0","credit":"","camera":"","caption":"","created_timestamp":"0","copyright":"","focal_length":"0","iso":"0","shutter_speed":"0","title":"","orientation":"0","keywords":[]}},"post":null,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/2026-04-19-ZIMAGEN-EDITORIAL.jpg"},"read":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/53745"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11885"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11885\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11886,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11885\/revisions\/11886"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}