{"id":11928,"date":"2026-05-08T10:36:37","date_gmt":"2026-05-08T09:36:37","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=11928"},"modified":"2026-05-08T10:36:37","modified_gmt":"2026-05-08T09:36:37","slug":"editorial-321","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2026\/05\/08\/editorial-321\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>\u00abId a todos los pueblos\u2026\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Nos acercamos al final del tiempo pascual, un tiempo que late con fuerza, lleno de encuentros con el Resucitado y de palabras de Cristo que tocan el coraz\u00f3n. Palabras que nos empujan a mirar dentro y a preguntarnos con sinceridad: \u00bfamo de verdad a Dios? \u00bfEs su presencia viva el mayor deseo de mi vida? Porque no hablamos de una idea, sino de una presencia real, cercana, que puede ser experimentada.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante seis semanas hemos ido escuchando su voz. Y ahora, en el domingo de la Ascensi\u00f3n, esa voz se vuelve env\u00edo, misi\u00f3n, urgencia: \u00abId, pues, a todos los pueblos\u2026\u00bb. Al o\u00edr esto, alguno podr\u00eda pensar: \u00abEsto ser\u00e1 cosa del cura\u00bb. Pero, en el fondo, sabemos que no es as\u00ed. Porque esta palabra no se queda en el aire: busca un destinatario concreto. Y entonces surge la pregunta inevitable: \u00bfqu\u00e9 tiene que ver esto conmigo? \u00bfQu\u00e9 me est\u00e1 pidiendo hoy el Se\u00f1or? Si esa pregunta aparece en tu interior, es que algo ya se ha puesto en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos por un momento un campo de f\u00fatbol en el que ya nadie juega. El silencio en las gradas, la hierba sin pisar\u2026 (he tenido la oportunidad de jugar en uno abandonado, y la sensaci\u00f3n es extra\u00f1a, casi inquietante). Imaginemos tambi\u00e9n una cl\u00ednica donde ya no entra ning\u00fan enfermo, o una casa vac\u00eda, cerrada para siempre, sin vida en su interior. Todo parece perder su sentido. Porque un campo est\u00e1 hecho para jugar, una cl\u00ednica para cuidar, una casa para ser hogar. Cuando dejan de cumplir su misi\u00f3n, algo esencial se rompe.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, la pregunta se vuelve m\u00e1s profunda: <strong>\u00bfpara qu\u00e9 existe la Iglesia?<\/strong> Y aqu\u00ed es importante entenderlo bien: no hablamos de muros ni de edificios, sino de nosotros, de cada uno de los bautizados, de esta comunidad viva que formamos. La respuesta es clara y exigente a la vez: la Iglesia, t\u00fa y yo, existe para evangelizar. Para anunciar, con sencillez y verdad, a cada persona \u2014al vecino, al que se ha alejado, al que sufre, al que busca sin saberlo, que Dios le ama.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que muchas cosas en la vida pueden cambiar de funci\u00f3n, reinventarse, adaptarse. Pero la Iglesia no. No puede dejar de ser lo que es. Todo en ella, la catequesis, C\u00e1ritas, la visita a los enfermos, los grupos de vida&#8230; nace de una \u00fanica misi\u00f3n: hacer visible el amor de Dios, para que otros puedan encontrarlo, experimentarlo y vivir unidos a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 ahora toca mirarse por dentro y preguntarse: \u00bfqu\u00e9 hago yo con esto? \u00bfMe cuesta hablar de mi fe? \u00bfLa vivo como algo que me quema por dentro o como algo que guardo en silencio? \u00bfMe he planteado alguna vez que esto tambi\u00e9n va conmigo?<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que hayas tenido malas experiencias. Puede que te hayas sentido juzgado. Puede que incluso te d\u00e9 miedo, porque no sabes c\u00f3mo hacerlo. Es normal. Nos pasa a todos. Pero precisamente ah\u00ed, es donde el Se\u00f1or act\u00faa. P\u00eddele que no deje que ese fuego se apague. Que te ense\u00f1e a anunciarle, con palabras sencillas y con gestos concretos. Que te d\u00e9 valent\u00eda. No tengas miedo. No dejes que se enfr\u00ede tu coraz\u00f3n. Porque ese fuego que llevas dentro no es solo para ti.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vuestro p\u00e1rroco, Julio.<\/strong><\/p><p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abId a todos los pueblos\u2026\u00bb Nos acercamos al final del tiempo pascual, un tiempo que late con fuerza, lleno de encuentros con el Resucitado y de palabras de Cristo que tocan el coraz\u00f3n. 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