{"id":7178,"date":"2020-01-09T20:03:41","date_gmt":"2020-01-09T19:03:41","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=7178"},"modified":"2020-01-09T20:03:44","modified_gmt":"2020-01-09T19:03:44","slug":"el-espiritu-de-dios-esta-sobre-mi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2020\/01\/09\/el-espiritu-de-dios-esta-sobre-mi\/","title":{"rendered":"EL ESP\u00cdRITU DE DIOS ESTA SOBRE MI"},"content":{"rendered":"\n<p>\nHoy leemos el cap\u00edtulo precioso del bautismo de Jes\u00fas. El\nevangelista Mateo compone una pieza muy breve, y nos describe tres\nsucesos: el momento delicado en que Jes\u00fas pide el bautismo, y c\u00f3mo\nJuan se reconoce indigno; el Esp\u00edritu bajando sobre Jes\u00fas y la\nvoz que le llama hijo amado, complacencia del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\nJuan sabe que no le llega a Jes\u00fas a la suela del zapato. Y le\nconmueve que se presente ante \u00e9l. Tambi\u00e9n es capaz de, sin\npreguntar, hacer lo que le pide.<\/p>\n\n\n\n<p>\nJes\u00fas escucha una voz de los cielos que le nombra hijo amado. Y\nnunca dejar\u00e1 de presentarse as\u00ed ante Dios. Es lo que diferencia a\nJes\u00fas del resto de profetas y maestros de su \u00e9poca. Se sabe Hijo,\naunque eso le vaya a costar la vida. Habiendo vivido, hasta los\ntreinta a\u00f1os, como cualquier var\u00f3n jud\u00edo, estudiando en la\nsinagoga la ley y los profetas, a partir de su presentaci\u00f3n ante el\nBautista, la vida de Jes\u00fas dar\u00e1 un giro radical. Porque saberse\nbajo el Esp\u00edritu imprime algo muy especial a lo que ven\u00eda siendo\nuna vida muy correcta. Juan le bautiza, a rega\u00f1adientes, con agua,\npero sabe que Jes\u00fas le sobrepasa, y que su vida llegar\u00e1 mucho\nm\u00e1s lejos. En Jes\u00fas est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios. Y desde ese\nmomento, la misi\u00f3n de Jes\u00fas ser\u00e1 ense\u00f1ar a todos que Dios es\nPadre, que todos debemos y podemos sentirnos hijos de Dios y que\nnuestra misi\u00f3n en la vida es luchar para que todos tengan la vida\nque merecen como tales.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSe dirige a Dios como Abba, Pap\u00e1. Esta expresi\u00f3n infantil, que\npodr\u00eda sugerir una relaci\u00f3n un tanto exclusiva, s\u00f3lo indica\nintimidad, complicidad, cercan\u00eda, nunca trato privilegiado o de\nfavor. El Padre al que habla Jes\u00fas es Padre de todos. Y nos\nexigir\u00e1 a todos que cuidemos unos de otros, velando con esmero por\nlos que m\u00e1s necesitan ser atendidos. Los faltos de pan, los\nnecesitados de afecto, los tristes, los solitarios&#8230; Nos lo pedir\u00e1\ntanto, que de eso nos examinar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda. Nos dar\u00e1 el\nEsp\u00edritu que es aliento de vida, para que vayamos por todas partes\na curar y a bendecir. Y nos pedir\u00e1 cuentas de lo que hayamos hecho\ncon \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\nNuestros padres pidieron el bautismo para nosotros, ojal\u00e1 que\nllevados por la intenci\u00f3n de que creci\u00e9ramos en comunidad de fe,\ny vivi\u00e9ramos alentados por el soplo divino. As\u00ed, no tuvimos\nninguna posibilidad de decidir. Pero ya somos mayores. Podemos\nrecoger esa buena intenci\u00f3n de nuestra infancia, actualizarla y\nresponder a ella. Hacer de cada d\u00eda de nuestra vida una ocasi\u00f3n\nde cuidar a otros, de curar, de bendecir. Y ponernos, tambi\u00e9n cada\nd\u00eda, un ratito en la onda de la voz del Esp\u00edritu. Para no dejar\nde reconocerla, y hacerle sitio en nuestra conciencia. Pararnos y\npresentarnos ante \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn la educaci\u00f3n religiosa de de los m\u00e1s mayores no aparec\u00eda\nmucho la  figura de Dios Padre Bueno. Sol\u00eda perderse el ultimo\nadjetivo, y aprendimos a dirigirnos a un Padre normativo, al que m\u00e1s\ntem\u00edamos y ped\u00edamos perd\u00f3n, que alab\u00e1bamos o agradec\u00edamos.\nHa llegado el momento de dejar las excusas, de asumir que, en el\npresente, ya nos han contado las cosas de otra forma, ya hemos\nexperimentado el amor de Dios, ya podemos dejar atr\u00e1s esas\nim\u00e1genes. En suma, podemos elegir libremente comprometernos con el\nPadre, dejar que el Esp\u00edritu Santo nos empape y arrastre nuestras\nvidas a nuevos cauces. Escuchar a Dios llamarnos hijos, y descubrir\nel efecto de decirle a Dios \u201cPap\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\nA lo mejor as\u00ed, al sentirnos de verdad hijos amados, somos capaces\nde sentirnos hermanos unos de otros, y encontramos el impulso para\nvivir inquietos por cuidar unos de otros, d\u00e1ndonos sustento,\nalegr\u00eda, consuelo, perd\u00f3n y cari\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy leemos el cap\u00edtulo precioso del bautismo de Jes\u00fas. El evangelista Mateo compone una pieza muy breve, y nos describe tres sucesos: el momento delicado en que Jes\u00fas pide el bautismo, y c\u00f3mo Juan se reconoce indigno; el Esp\u00edritu bajando sobre Jes\u00fas y la voz que le llama hijo amado, complacencia del Padre. 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