{"id":7685,"date":"2020-06-15T08:12:58","date_gmt":"2020-06-15T07:12:58","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=7685"},"modified":"2020-06-15T08:13:00","modified_gmt":"2020-06-15T07:13:00","slug":"editorial-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2020\/06\/15\/editorial-18\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>UN CORPUS DIFERENTE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante el confinamiento, en un programa radiof\u00f3nico preguntaron a la audiencia: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que m\u00e1s echas de menos esos d\u00edas?\u201d Las respuestas fueron bastante coincidentes: ver a la familia y amigos, ir a un bar o restaurante, ir de compras, la peluquer\u00eda, cine y otros espect\u00e1culos, hacer deporte, viajar&#8230; Todo lo que se echaba de menos son cosas normales, a las que antes no se les daba quiz\u00e1 mucha importancia dando por supuesto que las podr\u00edamos realizar cuando quisi\u00e9ramos; por eso, el hecho de vernos privados de ellas ha supuesto que se valoren mucho m\u00e1s que antes.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese programa no sali\u00f3 una respuesta que, por el contrario, s\u00ed han expresado algunos cristianos: echaban de menos recibir la Eucarist\u00eda. A pesar de las muchas posibilidades de seguir las celebraciones por televisi\u00f3n, radio o internet, y aunque, como dijimos el Jueves Santo, nos hemos ejercitado en vivir la comuni\u00f3n espiritual y unirnos a Jes\u00fas-Eucarist\u00eda no por la recepci\u00f3n del Sacramento, sino por el deseo de recibirlo&#8230; a pesar de todo esto, lo que m\u00e1s hemos echado de menos ha sido recibir la Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tiempo de confinamiento puede habernos hecho entender mucho mejor lo que ya indic\u00f3 el Vaticano II: \u201c<em>La Eucarist\u00eda es fuente y cima de toda la vida cristiana<\/em>\u201d (Lumen Gentium 11). Porque quiz\u00e1 antes no d\u00e1bamos a la Eucarist\u00eda toda su importancia y centralidad: unas veces porque d\u00e1bamos por supuesto que la pod\u00edamos celebrar siempre que quisi\u00e9ramos y nos hab\u00edamos \u201cacostumbrado\u201d a ella. Otras veces porque son muchos los que simplemente \u201cvan a o\u00edr Misa\u201d pero como algo accesorio en su vida, y por eso, buscan sobre todo un horario que les venga bien y en una iglesia que les guste; otros van el s\u00e1bado por la tarde para \u201ccumplir el precepto\u201d y as\u00ed \u201ctener el domingo libre\u201d; hay quienes no prestan mucha atenci\u00f3n durante la celebraci\u00f3n y s\u00f3lo esperan que el cura no se \u201cenrolle\u201d mucho; y algunos suelen llegar siempre tarde pero no pasa nada porque, aunque se pierdan la lectura de la Palabra de Dios, \u201csi llego antes del Credo me vale\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tiempo de \u201cabstinencia eucar\u00edstica\u201d nos deber\u00eda haber servido para cambiar actitudes: \u201cla Eucarist\u00eda es fuente y cima de toda la vida cristiana porque, como ha dicho Jes\u00fas en el Evangelio: mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. No es una met\u00e1fora, no es un s\u00edmbolo; como indica el Catecismo: \u201c<em>Mediante la conversi\u00f3n del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este Sacramento<\/em>\u201d. La Eucarist\u00eda es presencia real de Cristo, su Cuerpo y su Sangre, y si echamos de menos encontrarnos con la familia y amigos, deber\u00edamos echar de menos el encuentro personal y comunitario con Jes\u00fas que se produce en la Eucarist\u00eda, porque el que come mi carne y bebe mi sangre habita en m\u00ed y yo en \u00e9l. Por eso es lo que m\u00e1s hemos echado de menos: porque le hemos echado de menos a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La Solemnidad de Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que estamos celebrando de un modo muy diferente en cuanto a los elementos externos con que solemos rodear esta fiesta, nos puede servir para volver a centrarnos en lo esencial, que es lo m\u00e1s bello, lo m\u00e1s grande, lo m\u00e1s atractivo y al mismo tiempo lo m\u00e1s necesario. No reduzcamos la Eucarist\u00eda a \u201co\u00edr Misa por precepto\u201d; tampoco nos \u201cacostumbremos\u201d a la Eucarist\u00eda como algo habitual. Redescubramos la grandeza de este gran regalo que el Se\u00f1or nos ha dejado, un regalo que es \u00c9l mismo. Si los reencuentros de la vida familiar y social los solemos celebrar con una comida festiva, el Se\u00f1or nos re\u00fane alrededor de su mesa para que nos encontremos personalmente, \u00edntimamente con \u00c9l, y adem\u00e1s \u00c9l se hace nuestro alimento: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo&#8230; Todo lo que hace el alimento y bebida materiales en nuestra vida corporal lo hace la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en la vida espiritual; por eso, el que me come vivir\u00e1 por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensemos en lo que m\u00e1s hemos echado demenos durante el confinamiento. Y pensemos en qu\u00e9 medida hemos echado de menos el encuentro con Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda. Y si descubrimos que no lo hemos echado tanto de menos como deber\u00edamos, y que la Eucarist\u00eda no es la fuente y cima de nuestra vida&#8230; pregunt\u00e9monos seriamente a qu\u00e9 venimos cuando decimos \u201cvoy a Misa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Ra\u00fal Garc\u00eda Ad\u00e1n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN CORPUS DIFERENTE Durante el confinamiento, en un programa radiof\u00f3nico preguntaron a la audiencia: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que m\u00e1s echas de menos esos d\u00edas?\u201d Las respuestas fueron bastante coincidentes: ver a la familia y amigos, ir a un bar o restaurante, ir de compras, la peluquer\u00eda, cine y otros espect\u00e1culos, hacer deporte, viajar&#8230; Todo lo que se echaba de menos&#8230;<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2020\/06\/15\/editorial-18\/\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":53745,"featured_media":7679,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-7685","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"better_featured_image":{"id":7679,"alt_text":"","caption":"","description":"","media_type":"image","media_details":{"width":923,"height":1015,"file":"2020\/06\/IMG_7667.jpg","sizes":{"medium":{"file":"IMG_7667-273x300.jpg","width":273,"height":300,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-273x300.jpg"},"thumbnail":{"file":"IMG_7667-150x150.jpg","width":150,"height":150,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-150x150.jpg"},"medium_large":{"file":"IMG_7667-768x845.jpg","width":768,"height":845,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-768x845.jpg"},"post-thumbnail":{"file":"IMG_7667-136x150.jpg","width":136,"height":150,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-136x150.jpg"},"header":{"file":"IMG_7667-923x230.jpg","width":923,"height":230,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-923x230.jpg"},"slider":{"file":"IMG_7667-923x580.jpg","width":923,"height":580,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-923x580.jpg"},"columns":{"file":"IMG_7667-330x300.jpg","width":330,"height":300,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-330x300.jpg"},"custom":{"file":"IMG_7667-250x275.jpg","width":250,"height":275,"mime-type":"image\/jpeg","source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667-250x275.jpg"}},"image_meta":{"aperture":"0","credit":"","camera":"","caption":"","created_timestamp":"0","copyright":"","focal_length":"0","iso":"0","shutter_speed":"0","title":"","orientation":"0","keywords":[]}},"post":null,"source_url":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/IMG_7667.jpg"},"read":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/53745"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7685"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7685\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7686,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7685\/revisions\/7686"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}