{"id":7704,"date":"2020-06-20T11:25:52","date_gmt":"2020-06-20T10:25:52","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=7704"},"modified":"2020-06-20T11:26:36","modified_gmt":"2020-06-20T10:26:36","slug":"editorial-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2020\/06\/20\/editorial-19\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">NO TENG\u00c1IS MIEDO<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante el tiempo de confinamiento, y en este proceso de desescalada, muchas personas hemos temido contagiarnos del coronavirus. Pero tambi\u00e9n, adem\u00e1s, muchos han experimentado un sentimiento, mezcla de miedo, desesperanza, impotencia\u2026 Estas personas guardaban las apariencias, pero los mensajes del tipo \u201ctodo ir\u00e1 bien\u201d les sonaban a cuento y, al sufrir la actitud ego\u00edsta e irresponsable de tantas personas al iniciarse la desescalada, se preguntaban para qu\u00e9 ser prudentes y guardar las normas, los horarios\u2026 si el resto hac\u00eda lo que le daba la gana y \u201cno pasa nada\u201d. Todo esto ha ido haciendo mella en ellos hasta desembocar en un estado de \u00e1nimo triste y ap\u00e1tico, que les hace m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan afrontar los retos que cada d\u00eda nos presenta.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta situaci\u00f3n, Jes\u00fas nos ha dicho en el Evangelio una frase que debemos tener especialmente presente: <em>No teng\u00e1is miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma<\/em>. <em>Temed al que puede destruir alma y cuerpo<\/em>. Jes\u00fas no est\u00e1 diciendo que seamos unos imprudentes e irresponsables que no temen contagiarse; lo que nos est\u00e1 diciendo es que procuremos que esta dura situaci\u00f3n que estamos viviendo en lo humano, social, pol\u00edtico, econ\u00f3mico, afectivo\u2026 <strong>no nos acabe matando el alma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A menudo nos olvidamos de que las personas somos una unidad de cuerpo, mente y alma. Tres componentes necesarios para \u201cser personas\u201d. Procuramos cuidar nuestro cuerpo, desarrollar nuestro intelecto\u2026 pero el alma la tenemos muchas veces bastante descuidada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, es bastante com\u00fan en nuestro vocabulario: hay cosas o acciones que agradecemos o lamentamos \u201cen el alma\u201d; hay palabras que \u201cnos llegan al alma\u201d; situaciones que hacen que \u201cse nos caiga el alma a los pies\u201d; personas que son \u201cel alma\u201d de una reuni\u00f3n, asociaci\u00f3n, iniciativa\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El alma es lo que nos diferencia de los animales o de los robots, lo que nos hace \u201cser humanos\u201d. Por ejemplo, un ordenador tiene un \u201ccuerpo\u201d (el hardware: pantalla, teclado, placas, componentes electr\u00f3nicos) y una \u201cmente\u201d (el software: los diferentes programas), y podr\u00eda ejecutar \u201cPara Elisa\u201d, de Beethoven, de un modo correcto pero fr\u00edo y autom\u00e1tico; en cambio, un pianista \u201cinterpretar\u00e1\u201d esa obra, d\u00e1ndole emoci\u00f3n, \u00e9nfasis\u2026 porque pone su alma en ello. Por eso, cuando alguien es fr\u00edo, calculador, insensible o comete atrocidades, decimos que es un \u201c<em>desalmado<\/em>\u201d. De ah\u00ed las palabras de Jes\u00fas: lo peor no es \u201cque nos maten el cuerpo\u201d, con toda la gravedad que esto supone; lo peor es \u201cque nos maten el alma\u201d, que aunque estemos bien de salud nos volvamos c\u00ednicos, ap\u00e1ticos, insensibles\u2026 porque esto es como una muerte en vida, porque aunque sigamos vivos, con un cuerpo y una mente, dejar\u00edamos de \u201cser humanos\u201d verdaderamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre, pero sobre todo en las actuales circunstancias, nuestra alma sufre ataques que pueden matarla. Por eso, igual que estos d\u00edas muchos han aprovechado para cuidar su cuerpo haciendo ejercicio en casa, y para cuidar su mente con lecturas y pasatiempos, tambi\u00e9n debemos cuidar nuestra alma. Hemos procurado hacerlo con la \u201ccomuni\u00f3n espiritual\u201d, pero hace falta m\u00e1s. No se trata de refugiarnos un espiritualismo que nos sirva para evadirnos de la realidad \u201camenazante\u201d que nos rodea, sino cuidar nuestra relaci\u00f3n de amistad con Dios desarrollando una verdadera espiritualidad. Esto no se restringe a la oraci\u00f3n, el culto, las devociones. Se trata de toda la existencia humana, personal y comunitaria, que se pone en marcha. Es un estilo de vida que da unidad profunda a nuestro orar, pensar y actuar\u201d. \u00bfCon qu\u00e9 estado de \u00e1nimo estoy viviendo este tiempo? \u00bfSiento que \u201cme est\u00e1n matando el alma\u201d? \u00bfProcuro llevar un estilo de vida verdaderamente \u201chumano\u201d, poniendo mi alma en lo que hago? Del mismo modo que debemos seguir siendo prudentes para evitar contagiarnos o contagiar a otros, tambi\u00e9n debemos ser prudentes y cuidar nuestra alma para que no nos la maten. Como tambi\u00e9n dec\u00eda Jes\u00fas en el Evangelio, \u201cpong\u00e1monos de su parte\u201d, cuidando nuestra alma, desarrollando una verdadera espiritualidad que nos har\u00e1 tener la certeza de que hasta los cabellos de la cabeza ten\u00e9is contados, porque en todo momento estamos en las manos de nuestro Padre del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Ra\u00fal Garc\u00eda Ad\u00e1n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NO TENG\u00c1IS MIEDO Durante el tiempo de confinamiento, y en este proceso de desescalada, muchas personas hemos temido contagiarnos del coronavirus. 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