{"id":8023,"date":"2020-12-11T13:12:30","date_gmt":"2020-12-11T12:12:30","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=8023"},"modified":"2020-12-11T13:12:31","modified_gmt":"2020-12-11T12:12:31","slug":"editorial-44","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2020\/12\/11\/editorial-44\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>Llega la alegr\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En este tercer domingo de Adviento, conocido en la liturgia como domingo \u201cde gaudete\u201d, la Iglesia se regocija ya por el inminente nacimiento del Salvador. Es momento de disponer nuestro coraz\u00f3n para celebrar de nuevo el nacimiento de Jes\u00fas, inicio de nuestra salvaci\u00f3n y causa profunda de la verdadera alegr\u00eda del cristiano. Dios nos cuida, nos ama, y por eso se ha encarnado, de nuevo viene a nuestro encuentro y hace brotar en nosotros la gran alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto \u00e1lgido del Adviento, a unas jornadas de la celebraci\u00f3n del nacimiento de Jes\u00fas, la liturgia nos ofrece una oportunidad para que replanteemos d\u00f3nde est\u00e1 nuestra verdadera alegr\u00eda, de qu\u00e9 depende, qu\u00e9 la condiciona, para que la vivamos y la transmitamos de la forma m\u00e1s coherente. Los signos lit\u00fargicos se apaciguan, los colores se suavizan de manera que todo se va iluminando, a la espera de quien es la luz del mundo. El Adviento va acabando y quiz\u00e1s sea bueno que aprovechemos un rato de nuestra oraci\u00f3n para replantear el concepto de la alegr\u00eda desde la perspectiva de creyente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablamos de alegr\u00eda no nos referimos a un sentimiento irracional y en extremo exteriorizado, sino m\u00e1s bien podr\u00edamos hablar de la alegr\u00eda confiada y sostenida por la presencia de Dios en todo momento y circunstancia, especialmente en aquellos momentos en los que nos sentimos queridos y abrazados por un Dios bueno que no nos abandona.<\/p>\n\n\n\n<p>En contra de esta concepci\u00f3n pacificadora y profunda de la alegr\u00eda, nuestro alrededor en estas fechas se vuelve ruidoso y estridente, con la intenci\u00f3n de transmitir una sensaci\u00f3n de alegr\u00eda euf\u00f3rica y sensacionalista. Nuestra sociedad, que ha perdido la capacidad de espera, nos empuja hacia una Navidad luminosa y consumista, que no ayuda a vivir la aut\u00e9ntica alegr\u00eda, sino que nos sumerge en un caos navide\u00f1o que al primer embate o dificultad, se derruye como un castillo de naipes. Esta alegr\u00eda superficial es un suced\u00e1neo, un sustitutivo que no es el gozo profundo de un cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de nuestra situaci\u00f3n personal, y de la realidad que nos envuelve, este a\u00f1o tan marcada por la crisis sanitaria, si comprendemos bien el significado de la Navidad, nos resultar\u00e1 sencillo vivir y sentirnos llenos de alegr\u00eda, al actualizar la que es la mejor noticia de toda la humanidad, que Cristo nace entre nosotros. Dios se hace en \u00e9l, cercano, peque\u00f1o, indefenso. Dios es ahora carne de nuestra carne. Esta es la fuente de la que mana la alegr\u00eda de la Iglesia, esa que estamos llamados a transmitir y contagiar los bautizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Que estas jornadas previas al nacimiento del Se\u00f1or preparen en nuestro coraz\u00f3n un lugar para esa alegr\u00eda que es fruto de la fe y de la gracia, que es motivo de esperanza para el mundo y de felicidad para aquellos que se encuentren con nosotros en las pr\u00f3ximas semanas. Que a ellos podamos comunicarles que en el nacimiento de Cristo, Dios abraza y asume en s\u00ed mismo a la humanidad entera, esta es la verdadera alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Quique, vuestro p\u00e1rroco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llega la alegr\u00eda En este tercer domingo de Adviento, conocido en la liturgia como domingo \u201cde gaudete\u201d, la Iglesia se regocija ya por el inminente nacimiento del Salvador. 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