{"id":8907,"date":"2022-03-25T12:48:01","date_gmt":"2022-03-25T11:48:01","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/?p=8907"},"modified":"2022-03-25T12:48:03","modified_gmt":"2022-03-25T11:48:03","slug":"editorial-108","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesia-en-villar.es\/blog\/2022\/03\/25\/editorial-108\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\">Mar\u00eda, Madre del Dolor<\/h2>\n\n\n\n<p>En esta semana pr\u00f3xima, ya cruzado el ecuador de la Cuaresma, se inicia la celebraci\u00f3n del Septenario de Dolores, d\u00edas en los que la tradici\u00f3n y la piedad de la Iglesia acompa\u00f1a el dolor de Mar\u00eda como pre\u00e1mbulo a la gran semana de los cristianos, la Semana Santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece en muchas ocasiones que nuestra forma de celebrar a Mar\u00eda siempre est\u00e1 ligada a la alegr\u00eda, la algarab\u00eda, la fiesta. Mar\u00eda, como signo de esperanza y testimonio primero y ejemplar de la fe es para el pueblo creyente un motivo de celebraci\u00f3n. Sin embargo, en el tiempo de la cuaresma, la contemplaci\u00f3n de la cruz nos acerca tambi\u00e9n hasta Mar\u00eda. Ella, fiel a la misi\u00f3n que se le conf\u00eda, est\u00e1 junto a la cruz de Jes\u00fas, acompa\u00f1ando y compartiendo la pasi\u00f3n de su Hijo. Por ello, en este tiempo la veneramos y nos aproximamos a ella como a la madre dolorosa, que sufre junto al Hijo y es asociada a la obra de la redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Mar\u00eda sea llamada Madre del Dolor nos ofrece acercarnos a los momentos m\u00e1s duros y dif\u00edciles de la vida de la Madre de Jes\u00fas, en los que especialmente se pone a prueba no solo su fuerza, sino la fuerza de su fe que en tales situaciones seguramente estuvo sometida a la prueba de la incomprensi\u00f3n y el silencio de Dios que tantas veces nos hace sentir solos y desorientados. Contemplarlos nos hace entender que la historia que Dios realiza con cada uno de nosotros no est\u00e1 libre de la prueba, del sufrimiento y del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Compartiendo los sentimientos de Mar\u00eda, el ejercicio de los Dolores hace f\u00e1cil nuestra comuni\u00f3n con aquellos que hoy en medio de nuestro mundo siguen sufriendo los dolores de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. Tantos refugiados y exiliados de sus tierras, como Mar\u00eda junto a Jos\u00e9 y Jes\u00fas ni\u00f1o, tantas madres que acompa\u00f1an las cruces del alcoholismo y la drogadicci\u00f3n de sus hijos, tantos momentos de injusticia y muerte que traspasan el coraz\u00f3n de madre de muchas mujeres de nuestro mundo. En todas ellas est\u00e1 la madre dolorosa a qui\u00e9n nosotros podemos consolar y acompa\u00f1ar con nuestra cercan\u00eda, oraci\u00f3n y comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es ella encontramos compa\u00f1\u00eda, consuelo, apoyo para nuestra cruz cotidiana. Mar\u00eda, madre del dolor, no solo acompa\u00f1a a Jes\u00fas, sino que en \u00e9l acompa\u00f1a todas las cruces y a todos los crucificados de la historia. Su amor maternal nos da fuerzas para seguir caminando con nuestras cruces cotidianas, su intercesi\u00f3n es gracia tan necesaria para quienes luchan por dejas cruces atr\u00e1s, su mirada sana nuestro coraz\u00f3n y nos hace sentir acompa\u00f1ados y queridos incluso en los momentos donde sentimos mayor humillaci\u00f3n e indignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Que estos d\u00edas el ejercicio de los dolores de Mar\u00eda nos ayude a vivir como ella al pie de todas las cruces del mundo, acompa\u00f1\u00e1ndolas. Que sea nuestro ejemplo para abrazar las cruces de nuestro camino. Que sintamos siempre su ayuda, intercesi\u00f3n y amor de madre que comparte con nosotros incluso el dolor que nos traspasa y nos rompe en los dolores de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quique, vuestro p\u00e1rroco.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda, Madre del Dolor En esta semana pr\u00f3xima, ya cruzado el ecuador de la Cuaresma, se inicia la celebraci\u00f3n del Septenario de Dolores, d\u00edas en los que la tradici\u00f3n y la piedad de la Iglesia acompa\u00f1a el dolor de Mar\u00eda como pre\u00e1mbulo a la gran semana de los cristianos, la Semana Santa. 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