Rincón Carmelitano

EL QUE AMA PIENSA SIEMPRE EN EL AMADO

( De una carta de Santa Teresa de los Andes a una amiga)

«Dios nos ama y ese amor es inmutable, y cuando pasamos un rato con Nuestro Señor orando con fervor o hacemos el bien por amor a Él, ¿no nos sentimos felices y tranquilas? ¿Qué importa ser alabada, ser apreciadas por las criaturas cuando estas no son nada? ¿ No importa más ser querida y apreciada de Dios? Qué importa sacrificarse en el destierro por pocos años, si se ha demostrar en esos años el amor a un Dios que nos amó eternamente? Morir sufriendo por las almas que costaron la sangre de un Dios infinito, ¿ encuentras que es mucho? si me dieran todo el mundo, toda su vana ostentación, no dudaría en irme a mi conventito pobre y desconocido. Además, ¿ quién como nuestro Señor podrá querernos? Nadie en el mundo. Ni aún nuestras propias madres. Su amor es infinito. Si amamos a aquellos que nos aman; si se entregan muchas a aquellos que más las aman, ¿ no es natural que nosotras que hemos comprendido el amor de Dios nos entreguemos a El? El supera a todas las criaturas en hermosura, en bondad, en sabiduría, en santidad, en poder, en justicia, en amor. Si amamos a los seres que tienen cualidades extraordinarias, ¿ por qué no amarlo a El, que las reúne todas con infinita perfección? Mira, ser esposa de Cristo es ser crucificada, pues así como los esposos comparten las alegrías y las penas, las riquezas y las pobrezas, así también la esposa del crucificado, del obediente hasta la muerte. El que ama siempre piensa en el amado, nosotras pensemos constantemente en Él»

Hermanas Carmelitas

 

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