Editorial

Tiempo ordinario, tiempo de lo cotidiano

Parece que llega a nuestro pueblo un tiempo de calma a nivel de fiestas religiosas y patronales. Es curioso comprobar la fuerza y el aguante para mantenerse en la cresta de la ola durante toda la navidad y durante las intensas fiestas de la Virgen de la Paz.

Ahora viene un tiempo muy interesante, el tiempo de la rutina, de lo cotidiano: el tiempo ordinario. Esta palabra es preciosa precisamente por el significado profundo que contiene y que nos puede ayudar a encarar este mes que tenemos por delante antes del miércoles de ceniza, que caerá el 18 de febrero.

La palabra ordinario no significa “rutinario” o “monótono”. Viene de la palabra “orden”. Por eso, durante este tiempo vamos a ir viendo de forma ordenada y escalonada la vida, las palabras y signos que Jesús realizó. Es decir, la Iglesia nos ofrece el regalo de encontrarnos con Él poco a poco, de ir conociéndolo poco a poco. Impresionante. Por eso (dejadme una cuña publicitaria) es importante leer el evangelio de cada día.

Bueno, bien. Pero ¿y a mí qué? Has hecho una buena pregunta. Quizás, en este tiempo se nos plantea una pregunta muy interesante: ¿Tienes una vida ordenada? Algunos santos dicen que una de las mejores estratagemas del demonio es hacernos perder el tiempo, es decir, desviarnos del bien que podemos hacer, haciendo otras cosas sin ninguna o poca importancia. De tal modo, que podemos estar toda una mañana haciendo cosas sin parar, y no haber hecho lo que tenía que hacer.

Cuando hablo de orden no solo hablo de unos horarios estables (es bueno tenerlos, como, por ejemplo, tener una hora fija para comer o para descansar, en la medida de lo posible). El caos en nuestra vida provoca que tengamos los oídos llenos de ruido, que tengamos la cabeza embotada, que estemos apagando fuegos o atendiendo muchas pequeñas tareas constantemente. ¿Qué provoca eso? Fácil. Si existe ese caos, ¿cuándo encontrarás un hueco para Dios?

Cuídate. Por orden. Y todo orden tiene un inicio. Muchas veces nos hacemos el horario en función de toda la cantidad de cosas que tenemos o queremos hacer. Te propongo algo: hazte el horario marcando primero cuándo y cuánto tiempo vas a orar. Y a partir de ahí, ordena todo lo demás. Ánimo.

Vuestro párroco, Julio.

Deja una respuesta