Rincón Carmelitano

DOMINGO DE PASCUA (DOMINGO DE LA MISERICORDIA)
CONFIANZA

» Un día, cuando estaba muy conmovida por la eternidad y sus misterios, mi alma empezó a tener miedo y, después de reflexionar un momento más, empezó atormentarme varias dudas. entonces Jesús me dijo: que los más grandes pecadores pongan su confianza en mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de mi misericordia. Hija mía, escribe sobre mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar aún al pecador más grande si él suplica mi compasión, sino que lo justifico en mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de mi misericordia tiene que pasar por la puerta de la justicia.
Que las almas que tiende a la perfección adoren especialmente mi misericordia, porque la abundancia de gracia que les concedo provienen de mi misericordia. Deseo que estas almas se distinga por una confianza sin límites en mi misericordia. Yo mismo me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo necesario para su santidad. Las gracias de mi misericordia se toman en un solo recipiente, y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos mis tesoros de gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco estrechan sus corazones» (De los escritos de santa Faustina Kowalska)

Hermanas Carmelitas

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