LA VIRGEN MARÍA EN LA VIDA DE SANTA TERSITA DEL NIÑO JESÚS
Después de Dios, la Virgen María es quien ocupa el primer lugar en la vida espiritual en Teresita. Ciertamente, de María es tan importante en su vida de oración, que la marca por entero desde la infancia hasta el momento supremo de la preparación para la muerte. Arrodillándose ante una imagen de la Virgen dirigirá una larga mirada poco antes de morir. El nombre de María salpica sin cesar todos sus escritos.
Algo que llama a primera vista la atención es el tono de confianza con que Teresa se dirige a María. Un tono que a veces puede parecernos que raya en la ingenuidad. Bien vale la pena transcribir algunos de sus pensamientos: «He sufrido mucho (decía tras una noche difícil) Pero sólo me he quejado a la Santísima Virgen». «La Santísima Virgen nunca estará escondida para mí porque la amo demasiado» «cuando se ha pedido algo a la Santísima Virgen y Ella no escucha, hay que dejarla actuar a su manera, y no preocuparse» Después de mirar largamente una estatua de María: «¿Quién hubiera sido capaz de inventar a la Santísima Virgen?: » La Santísima Virgen no tiene otra Santísima Virgen a quien amar. Es menos dichosa que nosotros» ¡Oh, María, si yo fuera la Reina del cielo y vos fueseis Teresa, quisiera ser Teresa para que vos fueseis la Reina del Cielo.
Sí, Teresa vivió con una intensidad conmovedora su condición de hija, por la gracia, de la Madre de Dios. Desde la niñez hasta su muerte se sintió muy de veras hija de la Santísima Virgen. No sólo por haberse visto privada, a los cuatro años y medio, de una madre en la tierra, sino porque ella fue madurando al calor de la oración su relación con su Madre del cielo y porque ésta se le hizo muy cercana en diversos momentos de su vida.
Esta es la Virgen que Teresa fue descubriendo, hora a hora, en su oración. Esta es la Madre a quien, glorificada en el cielo, dirigía sus súplicas en la tierra para que Ella, si lo creía conveniente, las presentase a Dios. Ella sabe bien lo que ha de hacer con mis deseos, si los ha de manifestar o no.
Se puede decir que Teresa no encontró lugar más seguro que María para vivir como hija de Dios, para elevar su oración de hija de Dios, guiada por el Espíritu Santo.
Empezamos el mes de mayo mes de las flores, mes muy especial dedicado a la Virgen María, vivamos muy unidos a Ella, para que nos lleve a Jesús, donde está la verdadera felicidad.
Hermanas Carmelitas


