RINCÓN CARMELITANO

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA.

Nos dice Teresa:»¿Pensáis que no es mantenimiento aun para estos cuerpos este Santísimo Sacramento, muy grande y gran medicina aun para los males corporales? conozco una persona de grandes enfermedades y graves dolores, y como con la mano se le quitaban y quedaba buena del todo; y otros muchos efectos que hacía en esta alma (se trataba de ella misma) que no hay para qué decirlos, y sé que no miente; mas tenía tanta devoción y tan viva fe, que cuando oía a personas que quisieran ser en el tiempo que andaba Cristo en el mundo, se reía entre sí, pareciéndole que teniéndole tan verdaderamente en el Santísimo Sacramento como entonces, ¿qué más se le daba?.

Mas sé de esta persona que muchos años, aunque no era muy perfecta, cuando comulgaba, ni más ni menos que si viera con los ojos corporales entrar en su posada a Cristo, procuraba ella esforzar la fe para creer lo tenía en casa tan pobre como la suya y desocupábase de todas las cosas exteriores y procuraba recoger los sentidos para estarse con su Señor a solas, y considerábase a sus pies, y estábase allí, aunque no sintiese devoción, hablando con El.»

Es un momento realmente solemne y sobrecogedor cuando comulgamos. Es recibir al mismo Dios en nuestro interior. Seria una pena hacerlo distraidamente, como un acto más, rutinariamente, y seguramente no obtendríamos grandes provechos para el alma. Es importante cuidar este momento, y aprovechar el ratito de silencio que se hace después de la comunión para conectar con el Señor. Que el Espíritu Santo nos conceda comulgar cada vez más conscientemente de lo que hacemos.

Hermanas Carmelitas

Comentarios cerrados.