Rincón Carmelitano

ACTITUDES PREVIAS: LA HUMILDAD

Estábamos con la oración. Según Teresa de Jesús, para que esta sea verdadera, pide unas actitudes previas. La primera es la HUMILDAD. Es el recipiente donde Dios puede derramar sus gracias. Nos dice Teresa:

«Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad y se me puso delante esto: porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad; que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. Quien más lo entiende agrada más a la suma Verdad, porque anda en ella. Plega a Dios nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento.»

Suena bonito, pero vivirlo no nos suele salir espontáneamente. Creerse de verdad que uno es NADA, una criatura de Dios que podía no haber existido, que todo se lo debe a Él; que lo bueno que podamos tener no es para considerarnos más que otros, sino para ponernos al servicio de todos. Nos gusta que nos consideren, que nos tengan en cuenta, que valoren lo que hacemos, que nos traten con consideración; son sentimientos naturales que si dejamos que ellos conformen nuestra relación con el prójimo, pues nos quedamos a un nivel natural, cuando por nuestro Bautismo estamos llamados a vivir en lo sobrenatural. Para pasar de un plano al otro, o sea, del hombre viejo al nuevo, necesitamos la gracia de Dios que se nos dará por la oración para poder superarnos constantemente y decir No al orgullo, e ir viviendo cada vez más en la verdadera humildad.

Hermanas Carmelitas

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