Editorial

Apostando por una Navidad en familia

El próximo día 24, todos los cristianos del orbe celebraremos la gran fiesta de la Natividad del Señor, recordando el alegre acontecimiento del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Celebrar la Navidad implica que muchas cosas a nuestro alrededor se transforman y se empapan de la paz y la ternura que la Navidad trae de nuevo al mundo cada año.

La Navidad está quizás un tanto ritualizada: decoración, luces, tradiciones gastronómicas, reuniones, abrazos, celebraciones… y un mucho comercializada: parece que una fiebre consumista nos invade durante estas semanas y parece que no podemos vivir sin regalar y sin recibir presentes. Desde la buena intención de la generosidad, en algunos momentos parece habérsenos ido de las manos.

Todo esto ha hecho que la esencia, lo fundamental, lo básico de la Navidad se diluya, se olvide, y en algunos momentos llegue a esconderse o negarse. El hecho histórico (no en fechas, pero si en esencia) del nacimiento de Jesucristo queda apartado y minusvalorado, en aras de una vivencia más plural de la Navidad.

En este contexto la celebración de religiosa de la Navidad en muchos casos ha sido apartada de las costumbres de estos días. Muchas familias, y con ellas muchos niños, han dejado de participar en la misa de Nochebuena/Navidad, privándolos así de comprender que es aquello que celebramos, y la profundidad que tiene el hecho mismo de que Dios venga a nuestro encuentro en la carne de un niño, en un humano como nosotros.

Por ello, este año propongo un cambio en las celebraciones navideñas de la comunidad parroquial (siempre reversible, en el caso de que resultase erróneo) para facilitar la participación de todos los miembros de nuestra parroquia (tanto los más pequeños como los adultos) en la Eucaristía de Navidad. La misa en la Parroquia el día de Nochebuena será a las 19:30 de la tarde, siguiendo la estructura de las misas dominicales, e invitando a participar en ella a todos los niños de nuestra parroquia junto con sus familias (padres, madres, y abuelos). Un horario que permite tras la celebración cenar tranquilamente, y no exige el horario a veces complejo de la misa de medianoche. Todos podemos participar en familia de esta celebración, compartiendo la mesa de la Eucaristía para compartir después la mesa del hogar familiar.

A la hora tradicional de la Misa del Gallo, en la medianoche del 24 al 25, también en Villar tendremos celebración de la Eucaristía. Será en el Convento de las Madres Carmelitas que nos abren las puertas de su convento para celebrar con ellas la Navidad. En Vigilante espera, acogeremos expectantes a Cristo que viene en mitad de esta noche santa.

También el día de Navidad, a las 12 de mediodía, celebraremos la Solemne Eucaristía de la Natividad del Señor, anunciando con gozo el nacimiento del Mesías, “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.

El Domingo 26, celebraremos ya dentro de la Navidad, la importancia de este vínculo, la familia, acogiéndonos a la intercesión y poniendo en valor el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. ¡No faltemos a esta cita!

Que podamos celebrar la Navidad en familia, juntos, como parroquia, familia de familias, que se reúnen en torno a la Mesa del Altar y la del Hogar para celebrar la mejor noticia: “Hoy nos ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.

¡Feliz Navidad a todos!

Os desea Quique, vuestro párroco.

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