Rincon Carmelitano

CREO EN LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

La fe en la comunión de los santos se convierte en oración, en fuerza de la oración sacerdotal de Cristo. «Guarda en tu nombre a los que me has dado, que todos sean uno, que tengan la gloria que me diste, que permanezcan en unidad…» Comunión no es sentimiento de proximidad o simpatía, sino verdadera participación mutua en la vida de otro. Cristo creó y restauró la comunión en el principio y él la realiza en el presente.

Orar en la comunión de los santos supone también establecer diálogo o incluir nuestro diálogo, en nuestra meditación y contemplación y en nuestro amor efectivo a las personas santas, es decir, a todos los que están unidos a Cristo muerto y resucitado. Los que viven aún peregrinos en este mundo; los que muertos o vivos, se purifican, ayudados también por nuestras plegarias; y a los que gozan ya de la alegría perfecta en comunión con Dios interceden orando como nosotros aquí para ayudarnos a nosotros. Todos juntos formamos en Cristo una sola familia, la Iglesia, para alabanza y gloria de la Trinidad, vigor, origen y meta de toda comunión.

 La oración tiene que dar voz de fe a estos procesos humanos y sociales; tiene que manifestar ante Dios este deseo innato que nosotros llamamos esperanza de comunión y unidad. La oración juzga ese deseo como desorientad o manipulado por intereses, pero la fe dice que nace de la voluntad divina de que todos sean uno.

 Desde la encarnación y la resurrección hay una comunión de todas las criaturas del universo con el cuerpo humillado y resucitado de Cristo; y todas las criaturas, por tanto están afectadas por la comunión de los santos que es una convocación del universo material y espiritual a la unidad final. Tanto la oración como el trabajo cristiano colaboran a la consecución de esta comunión y la unidad de todos los seres del universo.

                                 HERMANAS CARMELITAS

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