SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS: LA CIENCIA DEL AMOR
Entre los doctores de la Iglesia, Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual revela una madurez tal, y las intuiciones de sus escritos son tan amplias y profundas, que la hacen merecedora de ocupar un lugar entre los grande maestros espirituales. Con estas palabras, san Juan Pablo II subrayaba el valor del doctorado de Teresa de Lisieux para la Iglesia universal.
Teresita ha tenido que hacer frente a la fragilidad, generada por la experiencias de abandono que ha sufrido en su infancia, en particular la muerte de su madre. Es capaz, no obstante, de descubrir la luz que puede brotar de esa herida del abandono, en cuanto es asumida, purificada por Cristo, redentor del pecado y, también, médico divino del ser humano, sediento de verdad.
Ha ofrecido así Teresita un camino de santidad universal, de especial interés en este tiempo en que la Iglesia y la teología reflexiona sobre modelos nuevos de vida cristiana que expresen la acogida de la misericordia divina que nos reconstruye, que nos sostiene en el sufrimiento. Categorías de santidad muy actuales, expuestas en la Exhortación Apostólica, del Papa Francisco Gaudete et Exultate, están presentes en la vida y experiencia de Teresita, haciendo actual so doctrina: el abandono, la santidad en las pequeñas cosa, la llamada de Dios por distintos caminos, igualmente dignos de santidad, el servicio desinteresado a los más cercanos, la preocupación y la atención orante por los lejanos, incluso aquellos que se encuentran fuera de las fronteras de la Iglesia visible.
Hermanas Carmelitas


