MENSAJES DEL PAPA A LOS JÓVENES (II)
En la vigilia de oración que se celebró en Madrid, respondiendo a una de las preguntas que le formularon sobre los santos que le habían influido en su crecimiento como cristiano, citó a algunos que habían ido moldeando su espiritualidad, entre los que se encuentra el que fue nuestro arzobispo Santo Tomás de Villanueva, modelo para los pastores de la Iglesia y padre de los pobres. Después de nombrarlos, el Papa, citó una pregunta que san Agustín se había hecho a sí mismo y que también a él le había tocado el corazón: “Si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?”. Esa es la pregunta clave que todo cristiano debe hacerse, porque la ilusión por la santidad debería ser lo que dé sentido a la vida de todo bautizado. Si esto no se da, ni la búsqueda de la verdad, ni el testimonio de la fe tienen sentido. Tampoco se puede ser plenamente humano, porque en la santidad se encuentra la plenitud de la humanidad. Seguidamente, añadió una reflexión para animarnos en nuestro camino hacia la santidad: recordando sus años de misionero en Perú, evocó el testimonio de personas sencillas, cuya vida estaba marcada por el sufrimiento y la esperanza y dijo que “el encuentro con las heridas y también con las alegrías del pueblo me hizo crecer en el camino del seguimiento de Jesús”. El papa Francisco habló de los santos de la puerta de al lado. No solo debemos buscar referentes en los siglos pasados o en santos que han pasado a la historia. También los podemos encontrar en la vida de cada día.
En Barcelona, los mensajes del Papa estuvieron dirigidos a todos aquellos que en determinados momentos de su vida experimentan el sufrimiento y la cruz, que no es algo que se da únicamente en las personas mayores, sino que a menudo, de un modo silencioso e imperceptible, está presente en la vida de muchos jóvenes. Los testimonios de los jóvenes que formularon preguntas al Papa nos evocan tres experiencias de la cruz: la falta de sentido en la vida, la falta de esperanza en la depresión y la falta de amor en el seno de la familia. El Santo Padre tuvo una palabra oportuna para cada uno de los interlocutores: Si queremos encontrar el sentido de la vida no nos dejemos seducir por lo que el mundo nos ofrece y puede ofuscar nuestra conciencia (idolatría del dinero, culto a la propia imagen, etc…). La experiencia de sufrimiento, cuando se vive mirando a la cruz de Cristo nos descubre que no debemos espiritualizar el dolor con respuestas superficiales, sino que debemos darle la seriedad que tiene, ya que Dios lo ha compartido con nosotros. Esto nos acerca también a las personas que sufren, frente a las que no podemos ser indiferentes.
Con esta presentación de los mensajes que el Papa dirigió a los jóvenes en su reciente visita apostólica a España, que también nos ayudan a reflexionar a los que ya tenemos más edad y a todos los mayores que celebran su día en la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, ya que todos debemos renovar la ilusión por ser cristianos propia de la juventud, concluimos los escritos semanales de este curso. Les deseo que estos días, en los que todos buscamos momentos de descanso y en los que cambiamos el ritmo de nuestra vida rutinaria, nos ayuden a crecer en profundidad interior, sean una ocasión para reencontrarnos con familiares y amigos, y para acercarnos más a Dios.
†Enrique Benavent Vidal, arzobispo de Valencia


