Editorial

“MISIONEROS DE NACIMIENTO”

Querida familia,

El título que he elegido esta semana puede sonar un poco mediocre o chabacano. Pero la semana en la que entramos no es como la demás. La Iglesia nos invita a recordar a qué estamos llamados todos desde “la cuna” o, mejor dicho, desde el bautismo. Todos estamos llamados a evangelizar, a la misión.

Pero claro, si por misión todos entendemos una persona que se va a un país muy lejano, en unas condiciones muy duras, es posible que no todos los que leamos este pequeño escrito nos veamos urgidos a esta llamada o misión.

Permitidme unas líneas para explicarme. En Alcoy conocí un venerable sacerdote, don Vicente Balaguer, que decía innumerables: “La Iglesia, si no es misionera, no es Iglesia.” Y creo que tenía toda la razón. ¿Por qué? Lo voy a exponer con otra pregunta ¿De dónde nace la Iglesia? De dos misiones: la primera misión de toda la historia de la humanidad, la misión del Hijo de Dios, que se encarnó y vivió entre nosotros para anunciar que el Reino de Dios había llegado, que Él es el Hijo de Dios; y la segunda, la misión del Espíritu Santo, que descendió sobre los apóstoles el día de Pentecostés, haciéndoles arder en deseos de anunciar la Resurrección, a través de la palabra y de grandes signos.

Entonces, nosotros, desde el bautismo estamos llamados a esto: a anunciar el Reino de Dios, a decirle a la gente, a nuestros vecinos, amigos, familiares que lo necesiten, a todos, que “Dios te ama, que ha muerto y ha resucitado por ti.” Y para ello, no tenemos por qué irnos a tierras muy lejanas. Es un gran regalo cada vocación a la misión a otras tierras, claro que sí, pero eso no significa que nosotros no tengamos esta gran misión encomendada.

¿Cuál es la segunda fecha a la que tenemos que mirar con especial atención? El día 15 de octubre, Santa Teresa de Jesús. Una mujer que centró toda su vida en la amistad e íntima relación con Cristo. ¿Cómo se cultiva una profunda y verdadera amistad? Pasando largos ratos con Él. Y Santa Teresa es maestra de ello.

Como decía el beato Manuel González: “del sagrario a la calle y de la calle al sagrario.” Este podría ser el resumen de nuestra semana. Qué bueno que todos nos pudiéramos poner el apellido de Santa Teresa, que nos conocieran por ser “de Jesús.” Y así, poder anunciarle, hablar de Él a los que sufren, a los que no encuentran sentido a su vida, que no saben por qué existen, que se ven solos, etc. Si no paso ratos con Él, si casi no le conozco, entonces ¿de quién hablaré? Y esto, me lo aplico a mí el primero.

Esta semana tengamos especialmente a las hermanas carmelitas presentes en nuestras oraciones. Llevo pocas semanas yendo a celebrarles, pero os puedo asegurar que son el pulmón espiritual de nuestro pueblo. Y, si Dios quiere, nos vemos el domingo 19 para celebrar la Eucaristía a las 11:00 y después disfrutar de un tiempo juntos, cocinando, disfrutando de las paellas, disfrutando de un gran testimonio que vamos a escuchar y de muchas cosas más. Pero no nos olvidemos, profunda amistad y hablemos de nuestro amigo.

Julio, vuestro párroco.

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