Rincón Carmelitano

TERESA, ENSEÑANOS A ORAR

Se oscurecen las luces de la fe tantas veces… Tantas, sentimos que pesa la relación con quien sabemos que nos ama, porque no se encuentran las condiciones; porque somos tan diferentes, tan distantes, tan otros…
La tentación irreprimible es la de abandonar y andar como muchos, sin otra guía que la inercia misma de la vida que discurre en sus afanes y desvelos. «Cuando estamos en tinieblas, en sequedades, la leña no se encuentra a nuestro alcance, pero ¿ no tendremos que echar en él ( en el fuego del Amor ) al menos unas pajitas?. Decía Teresita del Niño Jesús a su hermana Celina, ante la constatación de esta inevitable experiencia de cansancio o impotencia. Santa Teresa de Jesús, experimentada en los altibajos de la oración: «Yo soy tal que aunque con pajas que pudiese echar en él me contentaría… (V 30, 20) ¿Es absurdo pensar en esta debilidad cuando regresamos del tiempo de verano, tiempo de descanso y sosiego? ¿Si el cansancio no nos viene de la actividad física, el trabajo y las carreras de la rutina diaria, sino de las voces que habitan nuestro pecho y nos recuerdan continuamente la herida de no sentirnos amados? ¿ Si el hastío es fruto de las exigencias internas o externas por ser otros diferentes a quienes somos dentro? ¿Si este agobio no se descansa en los tiempos de desconexión del trabajo, sino que agudiza?
Encontrar esta carta de Teresita ha supuesto una brisa fresca…»Cuando soy incapaz de orar y de practicar la virtud, entonces es el momento de buscar pequeñas ocasiones, naderías que agradan a Jesús…»con la convicción de que, es esta relación de amistad, lo importante es Su inconmovible Amor. Y el deseo de amarle a Él y a los hermanos es par Él una paja que alimenta el fuego que es Él mismo…Esas naderías se convierten en semillas que se hunden
en la tierra fértil de Su Vida.
Estamos en tiempo de sembrar.

Hermanas Carmelitas

Deja una respuesta