Rincón Carmelitano

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

El día 1 celebramos la fiesta de todos los santos. Es una fiesta preciosa. A lo largo del año celebramos a distintos santos canonizados por la Iglesia, que se nos presentan como estímulo para nuestro camino hacia la santidad, como testigos de que es posible vivir el Evangelio en todo tiempo y lugar, a ricos y pobres, jóvenes, niños, ancianos. Son los santos que se ponen en el «escaparate» para nuestro regocijo, estímulo y enseñanza. Es una riqueza ahondar en la vida de cada uno, pues ninguno se repite, todos son originales y tienen un mensaje específico, que consiste en poner de relieve determinada enseñanza del Evangelio.

Pero, afortunadamente ¡son muchísimos más los que se han santificado siguiendo a Cristo!. La Iglesia ni puede ni debe canonizarlos a todos. Son los santos «de almacén» que nos decía el padre Jesús Castellano, y nos exhortaba a procurar ser de estos. El Papa Francisco nos dirá que son los santos de la puerta de al lado. Seguramente estamos conviviendo con algún santo, y no nos enteramos; por supuesto que tampoco ellos se tienen por tales. Pues bien, es a esa multitud de hombres,¡y probablemente sobre todo mujeres!, que han vivido entregando día a día su vida a Dios, con perseverancia, con valentía, en las maduras y en las duras, con un amor generoso y gratuito, llevando la cruz de cada día sin quejas, con mansedumbre y humildad, creyendo y confiando en el Amor inmenso de Dios…a estos son los que queremos celebrar en esta fiesta. Probablemente hay algún miembro de nuestra propia familia, o amigo o vecino, no es tan raro eso de la santidad. Si pensamos en personas concretas de nuestra comunidad cristiana del Villar pensamos : ¡madre mía, canonizable sin necesidad de milagros!.

Es un día precioso para estimularnos en el camino, a veces fatigoso, de la santidad, y para pedir la intercesión de TODOS LOS SANTOS.

Hermanas Carmelitas

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