Editorial

¡Bendito mes de Mayo!

Entramos esta semana en uno de los meses más bonitos del año. Es mayo, conocido como el mes de las flores, el mes dedicado por la piedad popular a María, como la flor más hermosa de las que Dios ha plantado en el jardín de nuestra historia.

Y es que mayo es especialmente peculiar por muchos motivos: porque en él contemplamos en todo su esplendor la primavera, el verdor de los campos, el colorido de las flores, el aroma de la naturaleza que exhala vida a nuestro alrededor. En esta magnificencia del tiempo primaveral la vida de la Iglesia exulta de gozo pascual. Día tras día, Domingo tras Domingo, la cincuentena pascual va desgranando jornadas en las que Cristo resucitando ilumina la vida de la Iglesia y la de cada cristiano llenándolas con el gozo y la alegría que en la resurrección del Señor han sido renovadas.

Un mes en el que la Iglesia renueva la devoción del pueblo cristiano mirando a María, llenando este mes de celebraciones populares en las que nuestra Madre del cielo se convierte en el centro de la vida de fe de sus hijos. Cerca de nosotros, muchos pueblos peregrinarán a la Cueva Santa, venerado lugar de culto en el que se halla la pequeña efigie de la Virgen a la que se le atribuyen numerosos hechos prodigiosos. También el segundo domingo de mayo la ciudad y la diócesis de Valencia celebran la multitudinaria fiesta de la madre de los valencianos, la Mare de Déu dels Desamparats. Este año de una manera muy singular al abrirse un año jubilar en el centenario de la coronación canónica de la Sagrada Imagen.

En estos días tan especiales, nuestra comunidad cristiana vivirá también momentos muy significativos en nuestra vida parroquial. Mayo será marco en primer lugar para la celebración comunitaria de la unción de enfermos. El domingo 22 de mayo en una misa especial que invitará y acogerá a todos los enfermos de nuestro pueblo, nos uniremos a la Pascua del enfermo con toda la Iglesia de España.

El fin de semana siguiente, la parroquia de Villar celebrará con gozo la primera comunión de 10 niños y niñas que en nuestro pueblo recibirán por primera vez a Jesús en el pan de la Eucaristía, Sacramento que quiere ser alimento para el camino de la fe durante toda su vida. El 29 de mayo con ellos se alegrará toda la parroquia porque nuevos hijos de Dios son invitados a compartir con su comunidad la mesa de la Eucaristía, la mesa de los bautizados.

En este mes también algunos niños recibirán las aguas del bautismo, y se celebrará un enlace matrimonial, que nos recordarán que es la Pascua el tiempo sacramental por excelencia, cómo el mes de Mayo llena no solo de color, sino de alegría y de vida nuestras vidas y la de nuestra parroquia, bajo la atenta mirada de nuestra más bella flor, la Virgen de la Paz.

¡Bendito mes de Mayo!

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