MARÍA, AMIGA DE DIOS
Amasando el pan, hablabas con Dios;
sirviendo a José, amabas a dios,
haciendo silencio escuchabas a Dios,
remontando el cerro, subias a Dios.
Contemplando el valle, veías Dios,
al mirar las flores, te hablaba de Dios;
si el niño lloraba, sufrías con Dios;
si alguno enfermaba, te esperaba Dios.
Tu oración es fe,
es vida de amor,
tener esperanza,
conversar con Dios.
En todas las cosas, encontraste a Dios,
si algo te fue oscuro… preguntaste a Dios,
creyendo, segura del amor de Dios,
-confiada- te hiciste amiga de Dios.
Siempre adivinaste el rombo de Dios,
por estar atenta a los signos de Dios,
sin tener riquezas lo tuviste a Dios,
el amor en todo, el amor de Dios.
Al morir tu Hijo te abrazaste a Dios
sin rencor llenaste tu dolor… de Dios.
perdonando todo, rescatando a Dios,
creíste a la Vida: ¡le creíste a Dios!
Más allá del odio, solo por amor,
en un gesto heroico alumbraste a Dios;
abierta tu casa a la comunión,
sin poder negarte…¡por tenerlo a Dios!
Hija de Dios Padre.
Madre de Dios Hijo,
espacio de Dios,
Espíritu Santo.
La Trinidad en Vos encontró morada ¡limpia nuestra casa, abre nuestra alma a Jesús -Amigo
que pide posada!
Me encontrado con esta poesía en y como estamos en el mes de María me ha parecido bien compartirla con todos, que nos ayude a que nos lleve a Dios, como nuestra Madre que es.
Hermanas Carmelitas


